18 de abril de 2015
18.04.2015
Pregón

Bellver destaca la Ley de Señas de Identidad en el pregón del «Negret»

El parlamentario popular recuerda «la masacre de jóvenes cristianos» en el inicio de fiestas del Cristo del Grao

18.04.2015 | 00:41
Bellver destaca la Ley de Señas de Identidad en el pregón del «Negret»

Pasados los ecos de la Semana Santa, los Poblados Marítimos se preparan para su fiesta ancestral: el Cristo del Grao, cuyos festejos principales se celebrarán en el primer fin de semana de mayo. Ayer, la iglesia de Santa María del Mar recibió a la feligresía para escuchar el pregón. Jorge Bellver parece haber cogido carrerilla, puesto que tras serlo el año pasado de las fiestas vicentinas, ayer glosó la historia y figura del «Negret». El portavoz del Grupo Popular en la Generalitat Valenciana hizo varias reflexiones en su texto, incluyendo la alusión a la recién aprobada Ley de Señas de Identidad «que tuve la satisfacción de defender personalmente» y que supone para el Cristo «la máxima consideración legislativa e institucional y será responsabilidad de la Generalitat velar para su mantenimiento y promoción».

Un recuerdo a los pleitos
Hizo Bellver un recorrido histórico por el hallazgo de la imagen, la disputa por su propiedad que hubo entre Vilanova del Grao y Russafa, con la célebre resolución, que consistió en que la imagen volviera a ser lanzada al mar y que eligiera margen del río para quedarse (con el posterior hernanamiento entre las parroquias que, en su día, rivalizaron). O la posterior reclamación de la ciudad de Lleida, desde donde, según dijo San Vicente Ferrer, había sido arrojada la imagen en aguas del rÍo Segre. «No iba a ser la primera ni la última vez que, desde Cataluña, reclamaban a los valencianos algo que no les pertenecía... pero bueno...» o sus vicisitudes con motivo de las guerras de la Independencia y Civil.
También recordó el presente, con claras alusiones al fundamentalismo: «asistimos atónitos a masacres de jóvenes condenados sólo por el hecho de ser cristianos, al bombardeo de pueblos sin distinguir buenos y malos, a la matanza de niños y al secuestro de mujeres y niñas», para reclamar que «la humanidad merece la pena y la vida humana es lo más valioso del mundo y no debemos perder los valores».

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