19 de abril de 2015
19.04.2015

De gira por la huerta amenazada

Los organizadores de la Ruta del Despilfarro recorren Campanar, el Cabanyal y la Punta como zonas que encarnan la política urbanística de Barberá - Los cuatro candidatos de la oposición se comprometen a respetar el cinturón verde de la ciudad

19.04.2015 | 04:15
De gira por la huerta amenazada

Desde las 10 horas de la mañana un autobús con salida desde el centro de Valencia recorrió ayer las zonas más afectadas por la «Ritada», es decir, el período de gobierno de Rita Barberá, «que ha hecho más daño que la Riada del 57», según los organizadores de la Ruta del Despilfarro. En esta ocasión, el itinerario se centró en Campanar, el Cabanyal y la Punta, barrios donde las políticas urbanísticas del ejecutivo de Barberá han hecho más daño.

Así, «de la Riuada a la Ritada» congregó a cerca de 45 participantes, entre ellos afectados por estos planes de ordenación urbana, ciudadanos interesados en el tema y, como primicia, los cuatro candidatos de los partidos de la oposición del Ayuntamiento de Valencia. Vicent Sarrià (PSPV), Joan Ribó (Compromís), Amadeu Sanchis (EUPV) y Jordi Peris se comprometieron durante la visita a preservar y fomentar el uso de la huerta urbana. «Hemos pedido que tomen postura respecto a la recuperación de la memoria histórica de las zonas arrasadas, la necesaria restauración de los derechos de las poblaciones afectadas y la confirmación de la negativa a continuar depredando la huerta; y lo hemos conseguido», contaba uno de los organizadores del acto a Levante-EMV.

En concreto, el autobús «rutero» se paró en la Casa dels Bous del Cabanyal, recuperada por una asociación para su rehabilitación y disfrute. También lo hizo en el Camí del Pouet del Campanar, donde se encuentra la Alquería del Rey, del siglo XV, en «absoluto estado de ruina». «Esta construcción es testigo de la huerta valenciana desde hace cinco siglos, se encuentra junto a la puerta del Bioparc y está cerrada y con okupas», lamentan desde la organización.

La ruta se detuvo también en la Punta, donde distintos testimonios de vecinos narraron la difícil situación a la que se enfrentaron cuando tuvieron que abandonar sus casas para que se llevara a cabo la ZAL. «Han contado como algunos fallecieron por infartos o depresiones», explicaron desde el colectivo. A ellos se unieron los vecinos del Castellar-Oliveral.

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