03 de septiembre de 2015
03.09.2015
Urbanismo

El ayuntamiento exige al Valencia CF zonas verdes con arbolado en un 50% de Mestalla

Las exigencias del tripartito obligan al club a modificar el proyecto urbanístico para poner una capa de tierra de dos metros

03.09.2015 | 01:14
Figuración del proyecto urbanístico con torres de viviendas y oficinas impulsado por el Valencia en el actual Mestalla. Foto: Levante-EMV.

Los nuevos responsables de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia, gobernado por Compromís, PSPV y Valencia en Comú, han requerido al Valencia C.F. para que modifique el proyecto urbanístico de la Actuación Estratégica «Valencia Dinamiza». En concreto, la modificación afecta a los terrenos del actual campo de Mestalla, donde el club tiene previsto construir varias torres de entre 22 y 16 alturas, así como zonas comerciales y un aparcamiento. Los técnicos de Urbanismo han emplazado al club a que el 50% de los 120.000 m2 que tiene el ámbito del Mestalla se destinen a zonas verdes en las que se pueda plantar arbolado capaz de alcanzar en un futuro cierto porte para proporcionar sombra en una ciudad donde por lo general escasean.

En las figuraciones presentadas por el club se incluyen zonas verdes y arbolado, sobre todo palmeras, si bien en la práctica estas zonas verdes se reducen a jardineras y maceteros, un detalle que no pasó desapercibido a los vecinos que presentaron alegaciones durante el proceso de exposición pública de la ATE para que el club mejorase esta cuestión.

Atendiendo a estas alegaciones, el nuevo concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, se ha reunido con los responsables del club para pedirles que modifiquen el proyecto urbanístico y hagan una excavación a mayor profundidad para que la losa de hormigón de las infraestructuras subterráneas previstas (zonas comerciales y aparcamientos) baje al menos hasta dos metros para que se puede poner una capa de tierra de suficiente grosor para plantar árboles.

Se da la circunstancia de que el coordinador general del área de Urbanismo, una figura de nuevo cuño en esta legislatura, es Rafael Rubio, ex portavoz del PSPV en el consistorio y una de las voces críticas contra la permuta del campo de Mestalla por la parcela municipal de Corts Valencianes, donde se construirá el nuevo campos del Valencia C.F.. Rubio encabezó la demanda que el grupo socialista municipal presentó contra la citada permuta lo que le valió críticas tanto internas como del club.

El requerimiento de modificación del proyecto urbanístico se hizo antes de verano y el club está trabajando en su adaptación.

Una vez aprobado el proyecto urbanístico el club podrá acometer el derribo del viejo estadio y la urbanización de los terrenos. Para ello es necesario que el Valencia complete la construcción del nuevo estadio, cuyas obras están paralizadas desde hace varios años por falta de financiación. La operación de Mestalla requiere una inversión de 626 millones de euros y, pese al impulso que la Generalitat intentó darle al declararla actuación territorial estratégica, hasta ahora no se han encontrado inversores interesados.

El Valencia también tiene que hacer frente en octubre próximo a un nuevo vencimiento del plan de pago de la deuda de 26 millones de euros que tiene pendiente con la ciudad. Esta deuda es la cantidad en metálico que el club se comprometió a pagar a la ciudad como complemento de la permuta del solar de Corts Valencianes.

El club confía en que la construcción del hotel que Expogrupo proyecta en los terrenos del viejo ayuntamiento en la avenida Aragón suponga un aliciente para atraer inversores. El grupo hotelero llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento de Valencia para trasladar la edificabilidad del hotel de Jesuitas, junto al Jardín Botánico, a la parcela municipal de Aragón. El ayuntamiento construido en época socialista será derribado en breve y dará paso, en un plazo aún sin concretar, a un nuevo hotel de 20 alturas de ubicación estratégica, cerca de las playas y de la Ciudad de las Ciencias.

El hotel se incluyó dentro del planeamiento del viejo Mestalla pero su ejecución se desvinculó del desarrollo del plan urbanístico del club de fútbol. El planeamiento reserva también suelo para construir un colegio en el espacio que ocupa ahora el rastro.

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