22 de septiembre de 2015
22.09.2015
Medidas

Ribó ultima un plan de choque para borrar la imagen de una Valencia sucia

La ciudad quedó 15 puntos por debajo de la media española tras los últimos cuatro años de recortes del equipo de Rita Barberá

22.09.2015 | 00:20
Ribó ultima un plan de choque para borrar la imagen de una Valencia sucia

El equipo de gobierno municipal priorizará en los presupuestos de 2016 la limpieza viaria. Así lo anunció Joan Ribó en la valoración pública que hizo de sus primeros cien días al frente del consistorio. El gobierno del tripartito ultima, estos días, un plan de choque que pondrá en marcha a partir del mes de octubre para que los ciudadanos cambien la valoración negativa que tienen sobre Valencia. A acciones piloto como la instalación de contenedores soterrados en Benimaclet y Campanar, Ribó adelantó que se pondrá en marcha la recogida selectiva de vidrio en otros barrios antes de que acabe el año. Todo ello con el objetivo de ir abandonando los últimos puestos de los balances que cada cuatro años elabora la Organización de Consumidores y Usuarios, y que en abril pasado volvió a situar a Valencia entre las peor valoradas. El estudio recoge las impresiones de los ciudadanos, así como los datos facilitados por las anteriores corporaciones sobre los medios que destinan para la limpieza diaria.

La concejalia de Medio Ambiente y Cambio Climático, que depende de Pilar Soriano, incidirá en el baldeo de calles y aceras, que son uno de los puntos en los que peor parada sale Valencia, junto con Alcalà de Henares, Madrid, Alicante, Jaén y Málaga. También se extremará el cuidado en el entorno de los contenedores.

Las quejas vecinales, especialmente en los barrios más periféricos „ Benicalap, Torrefiel, el Cabanyal y Marxalenes„ ha sido una constante en los años de los «recortes». Algo con lo que que ahora Compromís, PSPV y Valencia en Comú quieren acabar. La OCU incidía ya en el mes de abril, antes de que las urnas obraran el cambio de gobierno municipal, que la tijera aplicada desde 2011 se había dejando sentir con especial crudeza en urbes como Cuenca, Valencia y Zaragoza. Pese a ello, también dejaba constancia de que gastar más dinero «no garantiza una ciudad más limpia». Madrid, una de las que más destinaba cuando gobernaba el Partido Popular (78 euros por habitante al año) era una de las más sucias, mientras que Oviedo (52 euros por habitante), Gijón (36 euros) y Pamplona (40 euros) figuraban entre las diez más limpias. 

Un retroceso significativo

El informe ya apuntaba entonces a las contratas externalizadas „ algo que ayuntamientos como el de Valencia buscan reconducir a través de municipalizaciones„y su dudosa gestión en la mayoría de grandes urbes. La OCU alertaba de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ya había multado en algunos casos por repartirse el mercado «sin ni tan siquiera fingir que compiten entre ellas». La comparación respecto al año 2011, dejaba a Valencia 15 puntos por debajo de la media española en cuanto a calidad en la limpieza, retrocediendo 20 puntos en los últimos cuatro años. Algo que el nuevo equipo de gobierno ha tratado de revertir con una limpieza más intensiva de zonas como El Cabanyal y la apuesta por su rehabilitación integral.

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