27 de septiembre de 2015
27.09.2015

Abandono en el jardín de la biblioteca

El parque de Vázquez Consuegra, junto al MuVIM, está lleno de pintadas, ramas caídas y zonas muy degradadas

27.09.2015 | 04:15
Abandono en el jardín de la biblioteca

Inaugurado en 2012, el Jardín de la Cultura, obra del arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, se agosta lentamente. Pintadas, orines en las esquinas, basura, ramas caídas y zonas donde prácticamente no se accede jalonan un jardín urbano que costó más de 3,7 millones de euros y que provocó varios desencuentros entre el arquitecto y el Ayuntamiento de Valencia.

Ahora, aunque por encontrarse junto a la biblioteca municipal de la calle del Hospital y la Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) el parque recibe mucha atención del servicio municipal de mantenimiento de los jardines, determinados puntos muestran desperfectos visibles para los visitantes más habituales.

En las placas metálicas que sirven de muro para los parterres y alcorques del parque hay varias pintadas. Además, incluso en los restos del antiguo Hospital General situados al sur del jarín hay grafitis en los muros que afean la composición del jardín.

En varias de las esquinas que conforman estas placas metálicas hay restos de orines, pese a que el parque tiene una zona delimitada para los perros junto a un parque infantil situado en la calle del Hospital.

Llama la atención que estos desperfectos se detecten sobre todo en la zona más próxima a la entrada de la biblioteca, una de las más transitadas. Ahí, ramas caídas de las palmeras y basura se acumulan en los parterres. Además, en el suelo hay cientos de colillas y chicles, mal endémico en muchos puntos de la ciudad.

Uno de los espacios singulares del parque está prácticamente abandonado. Se trata de una plaza «deprimida» que tiene losas blancas para marcar la ubicación de las tumbas en la antigua iglesia. Prácticamente nadie accede a esta zona que muy a menudo es empleada por indigentes para pasar las noches frías debido a que se encuentra resguardada de los vientos más gélidos.

La sensación de abandono crece aún más en la zona de restos arqueológicos, donde una columna caída en junio sigue en el suelo pese a haberse cumplido tres meses de su derribo durante una fuerte tormenta.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook