29 de octubre de 2015
29.10.2015

Sobre la avenida de la Plata

29.10.2015 | 04:15

Señor Carles Recio: Leído su artículo «La señora de la Plata» publicado el pasado sábado en Levante El Mercantil Valenciano quiero comentarle algunos pareceres sobre el mismo. La zona urbana de que nos habla corresponde al actual distrito de Quatre Carreres y en la época que narra estaba formado por unas «Carreras» que salían de Ruzafa hacia la huerta y  cada una con una idiosincrasia peculiar; desde últimos del siglo XIX hasta mediados el siglo XX: La carrera Malilla zona con gran parte de huerta, pero especialmente a principios del siglo XX con pequeñas industrias, especialmente naves destinadas a metalurgia, madera, y almacenes; probablemente debido a  que lindaba con las vías de Renfe. La Carrera de la Font de Sant Lluís, que terminaba en esta pedanía «La Fonteta», con  peculiaridades eminentemente agrícolas, salpicada por alguna pequeña industria del mueble, y con gran fuerza de pueblo/barrio, era una pedanía con sus fiestas, procesiones, iglesia y hombres que se decían «...que jo sóc de la Fonteta eeeh...», vamos con un carácter muy propio. Otra Carrera, la que usted trata, era la de En Corts, prácticamente era una larga calle muy poblada con casas de una o a lo sumo dos alturas, que naciendo en el Camino de Tránsitos (actual Avda. Peris y Valero) llegaba hasta lo que es hoy la Avda. de la Plata, y sí, allí estaba (y por suerte sigue estando) casa Clementillo; aquí la población era de trabajadores y pequeños comercios: antiguos ultramarinos que vendían de todo. Y por último, y no tan próxima como estaban las anteriores, la Carrera del Riu, llamada Carrera de Montolivet, Carretera Nazaret Oliva, Camino de las Moreras, Paseo de Oliva y últimamente, hasta la invasión constructora, Junta de Murs i Valls, que comenzaba donde está hoy el Puente del Ángel Custodio, seguía por la orilla del río hasta la bifurcación en el Clot (estaría hoy a la altura de Oceanográfico) donde salía la carretera que iba a El Saler, Pinedo, La Punta y otro ramal pegado al río iba a Nazaret. También se llamaba Camí de Montolivet a la actual Calle Pedro Aleixandre. Esta carrera era totalmente agrícola y sus pobladores vivían en alquerías/barracas diseminadas por toda la huerta, excepto las casas que miraban al río: Camino de las Moreras, y las del tramo final de Pedro Aleixandre; el núcleo importante estaba en la Iglesia de Monteolivete (aquí jamás la han llamado ermita) y adyacente a esta el Cuartel de Prisiones Militares (hoy museo Fallero).

Señor Recio creo que es bien evidente la distinta idiosincrasia de cada carrera, y en el artículo que usted publica la protagonista «La señora de la Plata» y su hija vivían, y trabajaban en la Carrera de En Corts... y una vez al año en las Fiestas de Monteolivete esta señora ofrecía un donativo a la Virgen... y por este detalle usted publica una foto actualísima de la Iglesia y narra (no se ciñe a la verdadera historia) el milagro del soldadet.. Es como si describiera las procesiones del Cabañal de Semana Santa y como las falleras hacen una ofrenda a la Virgen publicara la foto de la Plaza de la Virgen y contara los hechos del Padre Jofre y milagros de la Virgen... ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Un detalle aislado...

Desconozco el motivo del escrito: si era el de contar el porqué del nombre de la Avda. de la Plata; o contar las Fiestas de Monteolivete.
Sí coincido en que la apertura de esta avenida tenía que estar un poco más hacia el oeste, inclinada y haberla hecho coincidir con la actual Alcalde Reig... pero  se hubieran cargado parte de la Iglesia, y evitado la curva que se hace para tomar la autovía del Saler... y eso no podía ser. Recuerdo perfectamente, era muy joven, los comentarios de algunas personas de Monteolivete ante este proyecto: «Tindrem església, però perdrem el poble...». Y por desgracia así ha sido. Como en gran parte de las otras Carreras hay grandes moles edificadas... pero la idiosincrasia de sus vecinos, prácticamente desaparecida. En otras obras la Iglesia ha salvado una zona o barrio: la Torre de Santa Catalina, detuvo la prolongación de la Calle de la Paz y salvó todas esas calles antiguas, con pleno sabor valenciano; en este caso fue al contrario.

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