30 de noviembre de 2015
30.11.2015
Patrimonio

Instalan una campana de 118 kilos en la parroquia de San Miguel y San Sebastián

Para su instalación fue necesaria una grúa de 35 metros de altura

30.11.2015 | 15:56
Momento de la subida de la campana

La parroquia de San Miguel y San Sebastián de Valencia instaló ayer en su campanario su nueva campana de 118 kilos, dedicada a San Antonio de Padua, tras ser restaurada y permanecer expuesta en el altar del templo dos meses en una campaña de recogida de alimentos para la Cáritas parroquial.

La campana, que fue bendecida por el párroco Juan Andrés Talens el pasado mes de octubre, fue subida «con una grúa de 35 metros de altura y colocada en el ventanal que da a la Gran Vía Fernando el Católico», según fuentes de la asociación Mestres Campaners, que ha organizado la campaña solidaria.

La pieza, de cobre y estaño, pesa 118 kilos, sólo el bronce, y 210 kilos junto con el yugo y accesorios, y ha sido cedida en depósito por la antigua parroquia San Antonio de Padua, de la barriada Carrera En Corts de Valencia, en la actual demarcación de la parroquia de Nuestra Señora de Lepanto de Castellar, gracias a su párroco José María Colomer Egea, han señalado las fuentes.

Igualmente, la campana, de 60 centímetros de diámetro y fundida en 1940, fue restaurada en verano, con un nuevo yugo, en los talleres de la empresa 2001 Técnica y Artesanía de Massanassa.

De esta forma, la parroquia de San Miguel y San Sebastián «tiene una nueva campana, que se suma a las tres existentes en el templo, en el que antes de 1936 había un juego de cinco campanas, de las que actualmente solo se conserva una, llamada ?Sebastián?»..

La idea de la campaña solidaria surge «de la devoción llamada ?pondus pueri?, el peso del niño, a raíz de un milagro atribuido a San Antonio de Padua, ya que, según la tradición, una madre cuyo hijo murió ahogado tras caer dentro de un recipiente lleno de agua recurrió a su fe al santo e hizo el voto de dar a los pobres tanto trigo como pesaba su hijo si el niño resucitaba, como así sucedió», según las mismas fuentes. Desde entonces «los padres prometían a San Antonio tanto pan como el peso de sus hijos, para que los protegiera de las epidemias y de otros males».

Tanto la cesión de la campana, como su restauración e instalación y la campaña solidaria han sido promovidas por la Asociación Mestres Campaners de Valencia, fundada en 1989, con la colaboración de la parroquia de San Miguel y San Sebastián.

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