03 de febrero de 2016
03.02.2016

Paisajes difusos

03.02.2016 | 00:08

El profesor de Urbanismo de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Daniel Monleón, desarrolla en su tesis doctoral «Paisajes difusos» una nueva herramienta para mejorar la integración huerta-ciudad centrada en el análisis de los bordes urbanos, las volumetrías, las infraestructuras de comunicación y otros elementos de transición.

­Una de las particularidades de la denominada Horta de València, es su carácter periurbano, significado por la fuerte presencia de las áreas de borde que perimetran el «archipiélago urbano» que constituye el Área Metropolitana de Valencia.

Se trata de un territorio caracterizado por la imbricación entre las teselas del mosaico agrícola y las estructuras urbanas, en el que, conforme nos vamos acercando, constatamos la dificultad para resolver, de forma adecuada, la relación huerta-ciudad, presenciando núcleos urbanos que han ido creciendo de espaldas a la huerta y con tipologías poco acordes a su paisaje histórico característico.

El tratamiento de estas áreas de borde cobra, además, especial significado al encontrarnos ante un singular y milenario espacio agrícola, cuyos valores históricos, paisajísticos y culturales ya han sido reconocidos por parte de la Administración autonómica a través del Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta de Valencia (más conocido como el PAT de l´Horta), todavía pendiente de su aprobación definitiva, pero que desde la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio se ha anunciado recientemente su intención de retomar su tramitación y puesta en marcha.

Se plantea, por lo tanto, la necesidad de su toma en consideración desde la disciplina del Proyecto Urbano, para lo cual se precisa de una herramienta, que vaya más allá de los códigos de buenas prácticas y permita cuantificar y evaluar la idoneidad de la relación huerta-ciudad, desde el punto de vista de la integración funcional, visual y paisajística de los bordes urbanos en el territorio agrícola que los circunda, a partir de la cual se puedan establecer, en cada caso, las estrategias necesarias para mejorar la relación entre los tejidos urbanos y el espacio rural.
Éste ha sido precisamente el objetivo principal de la Tesis Doctoral titulada «Paisajes difusos. El proyecto de la huerta periurbana del Área Metropolitana de Valencia», codirigida por los Doctores José María Ezquiaga de la Universidad Politécnica de Madrid y Javier Pérez Igualada de la Universidad Politécnica de Valencia, y cuyo Tribunal estuvo formado por los catedráticos de urbanismo Luis Moya y Javier Monclús, de la Politécnica de Madrid y la Universidad de Zaragoza, respectivamente, y el profesor Luis Armiño de la Politécnica de Valencia.

En dicho trabajo, y con las premisas anteriormente expuestas, se definen lo que denomina Patrones caracterizadores de la forma periurbana, consistentes en una serie de propiedades que evalúan tanto aspectos morfológicos y funcionales de los bordes urbanos, como la componente perceptual y paisajística de los mismos, centrando el estudio en las áreas periurbanas del norte del Área Metropolitana de Valencia y escogiendo diferentes categorías de núcleos urbanos, con el objeto de poder contrastar aquellos núcleos aislados de pequeña dimensión, como es el caso de las pedanías de Benifaraig, Borbotó y Carpesa (pertenecientes al término municipal de Valencia), con los de mayor tamaño y próximos a la conurbación, como es el caso de Alboraia y Tavernes Blanques. En consecuencia, se proponen y definen un conjunto de ocho patrones desde estas dos visiones complementarias.

En primer lugar, se mira desde la ciudad hacia el campo, evaluando propiedades de los bordes urbanos tales como la interpenetración campo-ciudad, la transitabilidad peatonal, la permeabilidad, la conectividad campo-ciudad, la relación visual y la nitidez geométrica, para centrar la mirada, a continuación, desde el campo hacia la ciudad, evaluando en este caso las variables de visibilidad e integración paisajística.
La evaluación del grado de consecución de cada patrón, se realiza a partir de la valoración de la propiedad implícita en el mismo, a la que se le asignan los valores de «elevada», «moderada» o «reducida», en función de unas determinadas condiciones que se establecen en cada caso y, por último, se ha procedido a un análisis comparado de los resultados obtenidos en los diferentes núcleos urbanos estudiados, permitiendo revisar y corregir los criterios marcados como hipótesis de partida.

Arquitectura del paisaje
Dicha evaluación, se ha realizado también sobre la ordenación pormenorizada propuesta por el planeamiento vigente de cada municipio, con el objeto de poder valorar si dicha ordenación mejora o, si por el contrario, merma la relación huerta-ciudad. Desde una lectura global, y atendiendo a una de las principales actuaciones previstas en el PAT de l´Horta, consistente en la elaboración de una guía de diseño e integración paisajística de bordes urbanos, este trabajo constituye un punto de partida y una referencia directa para su futura realización. Finalmente, y partiendo de la necesaria convergencia desde los ámbitos de la geografía, la sociología, el urbanismo y el paisaje, este trabajo ha pretendido conjugar las disciplinas del diseño urbano y la arquitectura del paisaje, constatando la necesidad de seguir ensayando nuevas fórmulas proyectuales y nuevos instrumentos ad-hoc, a caballo entre el proyecto urbano y el proyecto territorial y de paisaje, dirigidos a recuperar el equilibrio y la necesaria simbiosis huerta-ciudad.

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