08 de febrero de 2016
08.02.2016

La ruina se apodera del entorno de la Alquería de Sant Llorenç

El Molí de Sant Miquel forma parte de los alrededores del monasterio de San Miguel de los Reyes

08.02.2016 | 04:15
La ruina se apodera del entorno de la Alquería de Sant Llorenç

Vecinos del entorno de San Miguel de los Reyes han denunciado el mal estado en el que se encuentra la Alquería de Sant Llorenç, el Molí de Sant Miquel y el panel de Sant Cristóbal, todos ellos catalogados como Bien de Relevancia Local y que forman parte del Bien de Interés Cultural que conforma el monasterio y sus alrededores.

Las denominadas casas de la alquería de Albors o Alquería de San Lorenzo, junto con el Molí de Sant Miquel, formaron parte del conjunto de edificios anexos a las propiedades del monasterio de San Miguel de los Reyes, desarrollándose en ellas las instalaciones agrarias de la explotación de las tierras del monasterio, si bien en época bajo medieval aparece el molino como molí de Montanyana. Ahora, este conjunto se encuentra abandonado y en estado de ruina, con múltiples cascotes en el interior de los edificios, basura en los corrales o techumbres derrumbadas por el paso del tiempo.

Expertos en patrimonio han explicado que aunque el conjunto no es de propiedad municipal, existe la posibilidad de que lo sea. «Está contemplado en la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (arts. 36 y ss.), la posibilidad de acudir a la expropiación forzosa en los supuestos de incumplimiento de las obligaciones de conservación, y también, según la norma urbanística (Ley 5/2014, de 25 de julio de la Generalitat, de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje, de la Comunidad Valenciana), la imposición de multas o la ejecución subsidiaria a costa del propietario», según explican dichas fuentes.

A finales del pasado año, la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia anunció que va a llevar a cabo planes de permuta y expropiación para despejar y urbanizar el entorno del monasterio de San Miguel de los Reyes para dignificar los alrededores de la construcción. Su propósito es acabar con todas las naves de los alrededores, derribar el edificio de 10 alturas que hay enfrente, dejar como residencial la alquería Tota, construir un grupo de viviendas junto a la calle Río Genil y desviar la Avenida de la Constitución para hacer peatonal y zona verde el entorno del edificio.

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