16 de marzo de 2016
16.03.2016
Barrios

El balnerario Alameda está abocado al cierre al no poder asumir el canon

La empresa, con 26 empleados, busca inversor tras el «no» del consistorio a hacer una quita de la deuda

17.03.2016 | 03:13
El balnerario Alameda está abocado al cierre al no poder asumir el canon

Balneario Alameda, el único centro termal de España situado en un centro urbano y que cuenta con 26 trabajadores contratados, podría cerrar en unas semanas sus puertas, ya que la empresa concesionaria asegura que el canon de 75.000 euros anual es inasumible con las circunstancias económicas actuales. Mibor Urbana SL, del grupo Onofre Miguel, solicitó al Ayuntamiento de Valencia en noviembre de 2014 una quita de la deuda „que actualmente es de 300.000 euros„; el entonces gobierno del PP firmó un preacuerdo con la mercantil que había de ratificar en Junta de Gobierno, pero nunca llegó a darle validez, pese a hacer una reserva de 231.000 euros en el presupuesto de 2015. El nuevo ejecutivo del tripartito ha considerado que aquella condonación no era legal y desestimó el acuerdo. Si en las próximas semanas no encuentran una empresa que se haga cargo de los compromisos, el balneario cerrará sus instalaciones, algo que ya han comunicado a sus clientes habituales.

TermaEuropa se hizo con la concesión del centro en 2005 por un periodo de 50 años y un canon anual de 75.000 euros. Ante las dificultades, Mibor Urbana SL, salió al rescate. La dirección de la actual empresa asegura que aquella tasa municipal se hizo con una previsión de ingresos de 3 millones anuales, pero la mercantil nunca ha llegado a facturar más de un millón de euros. A partir de 2012 comenzó a tener problemas económicos y adeuda al ayuntamiento las anualidades desde entonces.

Mibor entró en concurso de acreedores y negoció con sus dos principales acreedores, el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) y el Ayuntamiento de Valencia, una quita de la deuda. Con el IVF llegó a un acuerdo de quita del 50% de lo que le adeudaba, inicialmente un préstamo de 3,5 millones de euros para asumir la remodelación del complejo, que costó 7 millones. Con el consistorio hubo principio de acuerdo, pero el PP no lo ejecutó, según explica la mercantil. La concejala de Patrimonio, María Oliver (València en Comú), rechazó posteriormente este convenio al considerar que el Ayuntamiento no puede financiar a empresas privadas.

A pesar de ser un balneario de lujo, la concesionaria enfocó el negocio hacia un modelo mixto «para poder dar servicio a todos los públicos». Firmó un acuerdo con Bienestar Social, que financia la mitad de los tratamientos para pensionistas, y ha tratado de lograr nuevos acuerdos con otras áreas, como la Fundación Deportiva Municipal, aunque sin éxito. «Este acuerdo supone un 2% de la facturación, si hubiéramos firmado con Deportes hubiera aumentado al 6%. Eso y una rebaja del canon a las perspectivas reales de ingresos, que se quedaría en 25.000 euros anuales, permitiría sobrevivir a la concesión», aseguran fuentes de la empresa. De momento han asegurado la continuidad hasta el 30 de abril y no venden productos más allá de esa fecha para no perjudicar a los clientes.

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