31 de marzo de 2016
31.03.2016
Medida

La marina renunciará a tiendas y bares para que vayan a los barrios limítrofes

El nuevo director del Consorcio anuncia un cambio de estrategia para que la dársena sea la «fachada marítima» del Cabanyal, Grao y Nazaret

31.03.2016 | 02:49
La marina renunciará a tiendas y bares para que vayan a los barrios limítrofes

La Marina Real Juan Carlos I tendrá definida este mismo verano una nueva estrategia de actividad que pasa por reducir los usos comerciales y aumentar los usos sociales, dejando las tiendas, bares y restaurantes para los tres barrios limítrofes: Cabanyal-Canyamelar, Grau Port y Nazaret. La idea es que la marina sea la fachada marítima de estos barrios y también de la ciudad, según declaró ayer el nuevo director gerente del Consorcio Valencia 2007, Vicent Llorens, en el día de su presentación a los medios.

Llorens, que estuvo acompañado y apoyado unánimemente por los representantes de las tres administraciones „el alcalde Joan Ribó, el conseller Vicent Soler y el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues„ explicó que su idea es hacer de la marina «un espacio de la ciudad de Valencia» y es optimista respecto a los resultados más allá de los 440 millones de deuda que acumula el consorcio desde su constitución para la Copa del America.

De partida, cuenta con «unos recursos extraordinarios», que son una lámina de agua de 560.000 metros cuadrados; un cantil con numerosos edificios singulares (sobre todo el Veles e Vent); un entorno urbano con tres barrios históricos; y una ciudad europea. «La deuda debe ocuparnos, pero no preocuparnos, porque tenemos proyectos y seremos capaces de afrontar los pagos, de negociar y sacar la marina adelante», dijo.

Y con esas bases su propósito es impedir que la dársena sea algo «marginal», ajeno a la ciudad. Más bien lo contrario, centrando sus usos en la actividad náutica, que genera empresas y empleo; el emprendedurismo, del que ya son ejemplo las lanzaderas instaladas en las antiguas bases; el ocio, con una idea ya en marcha de convertir a la marina en el espacio de conciertos de la ciudad; y la socialización, es decir, que la marina sea «la salida al mar de los tres barrios» limítrofes y de toda la ciudad, un espacio donde los vecinos puedan realizar actividades, encuentros, fiestas etc.

Nueva estrategia
Para impulsar estas ideas, Llorens anunció que para el mes de junio o julio habrá un primer esbozo de la estrategia a seguir en la marina, con un nuevo plan de usos y posiblemente una revisión del planeamiento, todo ello sometido después a un proceso de participación ciudadana en el que estarán presentes vecinos y asociaciones.

En términos generales, esa estrategia se orientará, según el nuevo director del consorcio, a reducir los usos comerciales, muy presentes en el plan de usos actual, para aumentar la náutica, la socialización, el entretenimiento y las actividades culturales y del conocimiento. «Cuando uno no sabe qué hacer pone un bar o una tienda», dijo Llorens, quien anunció que esos bares y esas tiendas se pondrán ahora en los barrios aledaños para contribuir a su revitalización . «Aquí no cabe todo, aquí deben ir cosas que den valor añadido», continuó.

Llorens también abrió la puerta a una revisión de las concesiones para cambiar aquellas que no interesen al consorcio, aunque no tiene una opinión formada, por ejemplo, acerca del hotel de lujo o la ocupación de los docks comerciales largamente anunciada.

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