01 de abril de 2016
01.04.2016

"Es una pena despedirnos de un sitio tan querido como nuestro casal de siempre"

La Falla Santa Cruz dice «adiós» al refugio de guerra que ha sido su sede durante décadas, en las que sufrió goteras continuadas

01.04.2016 | 04:15
"Es una pena despedirnos de un sitio tan querido como nuestro casal de siempre"

«Ese refugio albergaba muchos recuerdos. Ahora nos tenemos que despedir. Es una pena». Son las palabras de muchos de los falleros de la Falla Santa Cruz de El Carme que desde hace pocos meses asimila que tendrá que desprenderse de manera definitiva de su antiguo casal, el refugio de la calle Palomino, lugar donde hace 80 años centenares de vecinos de la ciudad se cobijaban de las bombas ante el aviso de las alarmas antiaéreas.

«Hace tiempo que no vamos, porque las condiciones eran totalmente insalubres», explica Mª Victoria Ramírez, una de las falleras veteranas de la comisión que veía venir esta decisión del consistorio. «Aunque compartimos la llave con el ayuntamiento, actualmente el refugio está inutilizable», reconoce Ramírez en alusión a la medida preventiva adoptada por el consistorio. «Cada vez que vienen nos avisan. Nosotros sólo entramos para recoger lo poco que nos queda dentro», afirma esta miembro de la directiva.

Según esta comisión, algunos técnicos del ayuntamiento se han personado más de una vez en el refugio para su estudio, ya que además de ser un edificio histórico de la Guerra Civil, por su área podrían pasar las antiguas murallas de la ciudad.

«Bajar allí abajo significa coger una infección. A veces entrábamos y salíamos con las fosas nasales negras de la humedad», asegura Ramírez, ya que durante años sufrieron las actuaciones «negligentes» de un vecino, que cultivó diversas plantas en su vivienda, que daba con la entrada al refugio de la calle Palomino. «Cada vez que regaba, el agua se filtraba en el casal, estropeando el mobiliario y el sistema eléctrico», asegura, ya que la comisión vivió la degradación de su local por las goteras. «Teníamos que llamar periódicamente a cubas para que sacara el agua. Incluso teníamos que poner barreños en las entradas de agua para que esta no cayera al local, pero a veces era imposible», cuenta Ramírez. «Aquí guardamos muchos recuerdos. Durante el año que fui Fallera Mayor pasamos la mayor parte del tiempo en el refugio a causa de las lluvias

La comisión utilizaba este refugio sólo a modo de almacén a causa de su deficiente estado, por lo que esperaban una actuación por parte del ayuntamiento. Sobre todo, a partir del derribo de la barraca que la Falla San Miguel-Plaza Vicente Iborra de El Carme en 2008. En una situación parecida se encuentra la Falla Ripalda Sogueros, que a pesar que todavía no ha recibido ninguna notificación del ayuntamiento prevé abandonar su casal en el futuro, ya que la Delegación de Patrimonio podría estar interesada en restaurar el espacio.

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