21 de abril de 2016
21.04.2016

Las alquerías del Brosquil y la Sirena se restaurarán para uso turístico

El plan apuesta por una «terciarización sostenible» de la huerta que fomente el turismo rural y los museos

21.04.2016 | 04:15

El patrimonio histórico, desde acequias y molinos hasta alquerías y antiguos caminos rurales, es uno de los elementos «clave» del futuro plan de la huerta impulsado por la Generalitat, que afectará a 65 municipios y que preservará del ladrillo y la especulación 11.500 hectáreas de huerta „1.500 más que el anterior„. El patrimonio rural es fundamental para entender la historia de la huerta y puede convertirse en un acicate para el turismo y para la promoción de actividades terciarias, como la restauración, que hasta ahora estaban muy restringidas por la normativa. Se trata, asegura el avance del plan de la huerta presentado el martes, de «conservar elementos que ayudan a definir nuestra identidad como pueblo y proyectan un espacio emblemático productivo y cultural al mismo tiempo».

Entre el patrimonio histórico destacado, según el plan, se encuentran edificios como la alquería de Brosquil, en Castellar, la del Rocatí, el «Magistre», el «Xato», la Ermita de Vera, l´Hort de Lis y la Casa de la Sirena. Para todos ellos se propone la declaración de espacios de «interés regional» promoviendo su «rehabilitación para usos turístico y cultural»

La Casa de la Sirena, también llamada casa de la Torre o de los Ferragud, se sitúa en el municipio de Alfara del Patriarca, aunque está integrada en el casco urbano de Valencia, en concreto de la pedanía de Benifaraig. Se trata de un edificio residencial palaciego de estilos renacentista y barroco, construido entre los siglos XVI y XVIII, cuyo nombre proviene de la figura que rodea su escudo nobiliario que posee cabeza de mujer y cola de serpiente. Se trata de una propiedad privada para la cual sus dueños habían barajado nuevos usos hoteleros o de restauración.

El plan también hará mención destacada a la arquitectura hidráulica para la que se propone asimismo su rehabilitación «prioritaria» para uso turístico y cultural de los molinos de Montcada, Vera, del Roll de Faitanar, de Bonany i del Motor Nou, así como de los azudes y las acequias históricas.

Tanto el plan de acción de la huerta como la futura ley de l´Horta propondrán un conjunto de medidas de regulación de naturaleza urbanística y territorial incentivadoras de la rehabilitación y regeneración del patrimonio rural, abundante pero en muchos casos olvidado y en muy mal estado. Según la Generalitat, la nueva normativa atraerá inversiones privadas y públicas en el marco de los fondos europeos que propiciarán los proyectos de regeneración urbana y defensa de la agricultura de proximidad.
El rehabilitación del patrimonio irá de la mano de una «terciarización sostenible» de este espacio con actividades que potencien las actividades gastronómicas, el turismo rural, los museos «vivos», los puntos de venta de productos frescos y artesanía.

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