16 de mayo de 2016
16.05.2016

El coautor del Veles e Vents reconoce que acabarlo fue toda «una proeza»

16.05.2016 | 11:16

El arquitecto Fermín Vázquez, coautor junto a David Chipperfield del edificio «Veles e vents», el icono arquitectónico de la Copa del América de vela, reconoce que acabarlo fue «una proeza» por la premura de plazos y confiesa que aún le hace sentirse orgulloso.

Cuando se acaba de cumplir una década de la inauguración del edificio, concebido como un mirador privilegiado en la confluencia del canal y la dársena de Valencia para invitados y espectadores de la prestigiosa competición náutica, Vázquez hace balance de luces y sombras. Ante las críticas por los malos acabados admite que el proyecto del edificio, de más de 11.000 metros cuadrados, estuvo «muy constreñido por serios condicionantes, especialmente de plazos» y por la obligación de tener que cumplir con «unos precisos compromisos con los organizadores de la competición».

«Construir deprisa hace más difícil maximizar la calidad de la ejecución», apunta el arquitecto, quien no obstante valora que se hizo «un trabajo realmente extraordinario para que todo estuviera listo para que el evento fuera un éxito».

Pero reconoce que «dadas las circunstancias, fue una proeza» acabarlo y agrega: «No sé cómo se ha podido mantener estos años».
Supone que tanto el hecho de que al final no albergara varias ediciones seguidas de la competición como la crisis han dificultado su mantenimiento, una de las críticas que ha recibido la instalación tras los múltiples retoques a los que ha tenido que someterse.
También duda que pudiera haberse transformado en un centro de acogida de refugiados como proponía el alcalde de Valencia, Joan Ribó y valora que su actual uso como sede de un proyecto que aúna gastronomía, cultura y formación parece que «no suena muy alejado del programa funcional que se requería para el edificio originariamente».

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