29 de mayo de 2016
29.05.2016

Niños de Estivella "marcan" las cacas de perro repartidas por la calle

Los participantes en un proyecto escolar crean un mapa con las zonas donde hay más excrementos

29.05.2016 | 04:15

Concienciar sobre la necesidad de recoger los excrementos de los perros y plantear soluciones a este problema ha sido objeto de un trabajo realizado por el CEIP Braçal de Estivella, en el que han participado un total de 94 niños de distintas edades.

La cantidad de excrementos de procedencia canina que habían detectado los alumnos del centro en esta localidad de la Baronia les motivó a trabajar en este proyecto que se enmarca dentro de la programación del Cefire y que presentarán el miércoles junto a otros trabajos en el Palau de les Arts de Valencia.

La iniciativa, en la que se han involucrado niños de tres a doce años de edad, (etapas de infantil y primaria) ha servido para llamar la atención de todo el pueblo, cuyos residentes conviven diariamente con este problema.

Varias fases
El proyecto ha costado de varias fases, pero quizá la más sorprendente ha sido la de detección de los excrementos, lo que ha llevado a la realización de un «mapa de la localización de cacas» en el que han señalizado las zonas con mayor cantidad de excrementos. Para ello fue necesario salir a la calle; unos con pincel en mano, otros con banderas, con el objetivo de señalizar las cacas y que no pasaran desapercibidas a los ojos de los vecinos.

El trabajo ha determinado que los alrededores del campo de fútbol, la calle Ramón Sánchez y la zona de la montañeta son los espacios donde más excrementos se acumulan. A partir de ese momento, los alumnos se pusieron manos a la obra en la campaña de concienciación, realizando entrevistas a los vecinos, preguntándoles por la situación y buscando de ellos soluciones. A esto se suma la elaboración de carteles y trípticos que han repartido y pegado por todo el municipio.

El proyecto también ha generado un blog, «La meua caca té un blog» en el que se describe paso a paso las iniciativas llevadas a cabo; una exposición de fotografías y varios cortometrajes
Además, los alumnos han presentado un escrito de queja en el ayuntamiento y han planteado al alcalde, Rafa Mateu, la posibilidad de habilitar un pipi-can como posible solución.
Desde la dirección del centro se ha valorado el trabajo de los alumnos de «excepcional», sin embargo, los efectos que éste ha tenido en la población están por medir, de ahí que el colegio tenga previsto realizar una Inspección ocular por el municipio esta semana para comprobar si las acciones y la campaña de concienciación ha calado.
Sea cual sea el resultado, el trabajo sí ha tenido una repercursión clara en el ayuntamiento, que reforzará este proyecto con otra campaña municipal en la que se advertirá de la imposición de multas de hasta 600 euros si no se recogen los excrementos.

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