03 de junio de 2016
03.06.2016
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Un huerto muy educativo en el colegio Gaspar Gil Polo

El centro, que acoge a niñas y niños de 27 nacionalidades, planta flores y hortalizas gracias a Save the Childre, Ikea y el consistorio

03.06.2016 | 07:53
Joan Ribó y los responsables de la iniciativa, con los niños ayer.

Joan Ribó visitó ayer el huerto urbano que han puesto en marcha los alumnos del colegio público Gaspar Gil Polo, situado en el barrio de Tres Forques y que acoge a niñas y niños de 27 nacionalidades distintas. El huerto, donde los propios alumnos han plantado flores, hortalizas y plantas aromáticas, es el sexto que se crea a partir de una iniciativa apoyada por el Ayuntamiento, la ONG Save the Children y la multinacional Ikea, que ha aportado el material y las semillas, financiación y la ayuda de voluntarios.

A la sombra de un grupo de árboles en un rincón del patio, niños y niñas de distintas edades se han apiñado alrededor de los maceteros que componen el huerto y escucharon las palabras de Joan Ribó y de la directora del centro, Amparo Martínez. El alcalde comenzó confesando su admiración «por el trabajo de maestros y maestras en una escuela pública como esta, donde se trabaja para superar las dificultades que la vida nos pone delante, a veces a unos más que a otros. Una escuela donde cabe todo el mundo y donde lo más importante es formar a las personas para que contribuyan a construir una ciudad mejor».

Ribó explicaba también que el huerto escolar y todos los huertos urbanos que el gobierno municipal ha comenzado a alentar en varios barrios de la ciudad «tienen mucho que ver con la ciudad que estamos planeando: una ciudad que nació en la huerta y que queremos que vuelva a sentirse orgullosa de ella, que no siga destruyéndola, sino que la conserve y estime como patrimonio suyo que es y se convierta en el lugar donde producimos nuestros alimentos».

Algo suyo y enraizado
Después de que el alcalde y varios niños plantaran un árbol juntos, la directora del colegio, Amparo Martínez, subrayaba lo que significa para sus alumnos la existencia del huerto: «Para los niños es importante tener algo que sientan suyo y enraizado en la naturaleza. Les aporta una sensación muy grata: hacen su lectura sobre el césped artificial, junto a los maceteros, se encargan de plantar, ven cómo crecen las plantas y lo sienten como algo suyo, porque lo han construido ellos desde el principio». Ikea ha colaborado en la creación de los seis huertos escolares existentes donando material por valor de 60.000 euros y facilitando el trabajo de voluntarios.

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