07 de junio de 2016
07.06.2016
Un año de gobierno local

Ribó: "Lo que más me angustia es la lentitud de la administración"

El alcalde niega que el primer año del tripartito se haya limitado a una política de gestos y presume de gestión económica

07.06.2016 | 04:15
Ribó: "Lo que más me angustia es la lentitud de la administración"

La «ciudad amable» que Ribó retrata tras el primer año del gobierno tripartito camina más lenta de lo que el alcalde quiere. Hay proyectos, pero la burocracia lo ralentiza todo.

«Los problemas de 20 años no se resuelven en uno». Con esta frase pedía ayer el alcalde Joan Ribó paciencia a los ciudadanos que, en distintos campos, han empezado a mostrar su malestar por la demora en la resolución de problemas por parte del gobierno de coalición de Compromís, PSPV-PSOE y València en Comú que gestiona el Ayuntaniento de Valencia desde hace un año.

Hasta en tres ocasiones subrayó Ribó que lo que más le angustia «es la lentitud de la Administración», aunque señaló que ese ritmo lento de actuación se debe a los controles que han de pasar las decisiones. «En la etapa anterior algunos se saltaron esos controles y así pasó lo que pasó», añadió Ribó durante el primer desayuno público que acoge el restaurante submarino del Oceanogràfic, organizado ayer por la mañana por Radio Valencia-Cadena Ser, con la asistencia de más de 200 invitados de las esferas de la política, la empresa, la Administración, sindicatos, asociaciones culturales, etc.

Eligió Ribó para su presentación a su amigo el sacerdote Antonio Duato, del Grup de Rectors del Dissabte, con quien recordó etapas de su pertenencia a Cristians pel Socialisme y ante quien proclamó su defensa «de las personas que apuestan por la justicia social, y no por la caridad, que ellos también son iglesia».

Ribó quiso poner especial empeño en que el ayuntamiento «no es un caos, como proclamaban los agoreros hace un año» ni se ha limitado a los gestos. «Hemos rebajado el plazo de pago a proveedores de 60 a 14 días, y reducido la deuda en 45 millones de euros».

El alcalde destacó también el acuerdo sobre horarios comerciales, las ayudas a la pobreza energética, la política activa contra los deshaucios y la «pacificación del tráfico» como los logros más destacados del gobierno tripartito, aunque también se lamentó de las dificultades para proporcionar viviendas públicas a las personas que han de ser realojadas de zonas de intervención como el barrio del Cabanyal: «Tenemos 188 viviendas mientras Zaragoza, con muchos menos habitantes, dispone de 2.500».

Precisamente el antiguo barrio de pescadores y su vecino de Nazaret protagonizaron las principales promesas del alcalde; el primero en el ámbito de las concesiones de licencias, las ayudas de la Generalitat y el dinero que ha de llegar de Europa; el segundo, a través del acuerdo que el ayuntamiento ultima con el Puerto de Valencia y que entre otras medidas prevé la creación de un parque similar al de cabecera del cauce del Turia en la desembocadura del mismo.

«No hablo con Rita Barberá desde las elecciones municipales, y puede que aún antes», dijo Ribó, quien bromeó con los bolsos de Louis Vuitton que recibía la exalcaldesa como regalos: «No deben estar ya de moda, porque ya no llegan al ayuntamiento», sentenció. A pesar del capón, y tras agradecer la presencia de representantes del PP y de Ciudadanos en la sala, el primer edil reconoció que los conservadores habían hecho cosas bien. «24 años dan para mucho» matizó el alcalde, aunque recordó que en muchos aspectos la gestión no fue buena. «Buena parte del plan de movilidad que estamos poniendo en marcha fue elaborado en el mandato anterior, pero el PP también hizo un plan de protección de la huerta y lo metió en un cajón», añadió.

La «ciudad más amable y participativa» a la que Ribó asegura que la gente de las comarcas viaja más a gusto «porque hablar valenciano ahora es normal» aspira a obtener un reconocimiento de capitalidad para 2017, un proyecto que el PP puso en marcha pero luego fue abandonado. Es solo una de las propuestas que el gobierno que preside Ribó planteará al nuevo inquilino de la Moncloa, «como el corredor mediterráneo o el túnel pasante para el ferrocarril que Fomento ha pagado en todas las ciudades en las que se ha hecho. Pediremos lo que nos correspone a quien sea».

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