14 de julio de 2016
14.07.2016
Regreso al pasado

El DNI del Santo Cáliz

Un estudio de un catedrático de diseño industrial desvela que el orfebre del Santo Cáliz de Valencia se valió de los patrones que utilizaban los canteros en sus obras

14.07.2016 | 04:15
El DNI del Santo Cáliz

La copa datada en la Palestina del Siglo I y a la que la tradición atribuye ser la utilizada por Jesucristo en la Última Cena está revestida de un trabajo de orfebrería que confirma su origen entre los siglos XII y XIII.

El catedrático de Diseño Industrial de la Universidad Politécnica de Valencia Gabriel Songel recuerda de su niñez las visitas al entonces Dean de la catedral, su tío abuelo José Songel. El destino y el recuerdo de las historias que contaba le han llevado, décadas después, a realizar un trabajo de investigación con el que ha desvelado que el Santo Cáliz, y más concretamente su estructura „la fusión entre la copa atribuida a la Última Cena, las asas y el soporte„ tienen un patrón estilístico muy definido y que la entronca con las marcas de los canteros del Siglo XIII. Del resultado del estudio se desprende que la forma que se venera en la capilla de la Seo fue realizada «por un orfebre que sabía muy bien lo que hacía. Descubrir la adaptación de la forma a los patrones de la época ha sido un descubrimiento excitante, como si el cáliz hablara siglos después y contara cosas sobre su origen» asegura Songel, opiniones que comparte con el celador de la reliquia, Jaime Sancho, quien concluye que «del estudio se desprende que el diseño de toda la reliquia no es caprichoso, sino que la obra en sí misma y el montaje de las asas y soporte que se realizó en la Edad Media se hizo con un rigor enorme conforme a los cánones de la época».

El diseño de la obra de orfebrería se realizó, según esta tesis, siguiendo dos de los patrones de diseño de la época, y que eran marcas de cantero, una especie de sello de fabricación y que, según Songel, «pueden verse también en Valencia en espacios como el Puente del Mar, la Catedral o la Lonja». De los cuatro patrones catalogados por el investigador Franz Rziha en el Siglo XIX dos de ellos se habrían empleado para el diseño tanto del grial (la denominada «cuadrilobular» como para engastar las casi imperceptibles marcas que hay en la base del cáliz, que correspondería a la retícula «ad triangulum».

Y es que el Cáliz tiene unas inscripciones que quedaron al descubierto en una primera limpieza del cáliz hace medio siglo. Sobre estas inscripciones también se abre una nueva tesis: «a diferencia de lo que hasta ahora se creía, las letras que aparecen en la plataforma del Santo Cáliz parecen ser de grafismo hebreo y no árabe, una hipótesis que, por otra parte, ya lanzó en su momento el canónigo de la Catedral, Juan Ángel Oñate Ojeda. Ahora, con este descubrimiento se abren nuevos campos de investigación como quién fue el orfebre que realizó el santo Cáliz» aseguraba Jaime Sancho.

Gabriel Songel, ha preparado su trabajo a través de las réplicas exactas del Santo Cáliz. «El original ya se deterioró tiempo atrás por un uso indebido, pero las réplicas son exactas». La duda que se suscita es: ¿dónde se engastó?. «Teniendo en cuenta las influencias cristiana, árabe y judía, debería ser terreno fronterizo en la época. Podría ser la propia Huesca (en cuyo monasterio de San Juan de la Peña apareció dentro de su ruta casi novelesca) Pamplona o en todo caso, Toledo».

La pregunta recurrente es: ¿es de verdad el cáliz de la Última Cena?. «Seguro, seguro, no se sabrá nunca, pero cuando algo tiene un simbolismo y una tradición oral, entonces algo nos transmite».

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