07 de agosto de 2016
07.08.2016

La Capilla Sixtina Valenciana: cirugía de precisión preventiva

06.08.2016 | 21:10

Gracias al interés y sensibilidad de la Fundación Hortensia Herrero y del Arzobispado de Valencia, una de las joyas pictóricas murales de principios del siglo XVIII, que requería una intervención urgente, ya se puede disfrutar en su plenitud desde hace unos meses. Nos referimos a las pinturas murales y el revestimiento ornamental de la nave central de la Iglesia Parroquial de San Nicolás Obispo y San Pedro Mártir de Valencia. Frescos que se despliegan sobre 2.000 metros cuadrados de bóvedas, nervios y columnas, en los que Dionís Vidal (Valencia c. 1670-Tortosa, después de 1719) pintó el programa concebido minuciosamente por el prestigioso pintor y tratadista Antonio Palomino.

La intervención pictórico-ornamental dirigida por la Dra. Dª. Pilar Roig y llevada a cabo por la Universitat Politècnica de València, ha sido la más importante realizada hasta la fecha a nivel internacional, tanto por la magnitud de la obra como por las técnicas empleadas. La superficie pictórica restaurada -1.904 metros cuadrados- es incluso más grande que la llevada a cabo en la propia Capilla Sixtina. Como miembro de los equipos que han participado en este ambicioso proyecto, he tenido la fortuna de colaborar realizando un análisis del ambiente (microclima) interior de la iglesia, para estudiar la evolución y tendencias de la temperatura, la humedad y otros factores que ponen en riesgo la conservación de las pinturas murales y el resto de la ornamentación el templo.

La prevención ha sido protagonista. Ha permitido conservar el Patrimonio Histórico que encierra esta Capilla Sixtina valenciana, cuyo futuro depende de los recursos que puedan destinarse a la investigación y control de las causas de deterioro, de forma continuada en el tiempo, para que se evite la repetición de los efectos adversos del ambiente. Con tal fin, en la Iglesia de San Nicolás se ha instalado un sistema automático de medición ambiental en tiempo real, con 18 sensores distribuidos en el interior del templo, cuya acción permite evaluar los riesgos de fenómenos de condensación o cristalización de sales, evitándose el crecimiento de microorganismos y la deposición de partículas, sobre los elementos ornamentales en general y las pinturas murales en particular.

En la recuperación del templo se han empleado técnicas de restauración que «abren nuevos caminos» para la investigación en este campo, como la limpieza mediante bacterias no patógenas o el láser. También ha sido necesario actuar en la parte arquitectónica, que se encontraba muy deteriorada, como la cubierta o las ventanas y vidrieras. Un gran esfuerzo conjunto que devuelve el esplendor a esta iglesia, el corazón de Ciutat Vella o como muchos califican: la Capilla Sixtina valenciana, en honor del ingente trabajo que sus frescos representan.

Con todo ello, se ha conseguido avanzar mucho en la Conservación Preventiva y en el mantenimiento de los frescos de esta gran obra de arte, desconocida para muchos valencianos que a partir de ahora, tienen la oportunidad de visitar y descubrir, o redescubrir, una verdadera joya artística y cultural de todos los valencianos.

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