16 de agosto de 2016
16.08.2016

La CHJ se niega a ajardinar y quiere obligar al agricultor al que expropió los terrenos a que devuelva el dinero

El ayuntamiento de Massarrojos recibe con sorpresa la intención de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que lleva seis años sin atender a su obligación de arbolar junto al barranco del Palmaret

16.08.2016 | 04:15
La CHJ se niega a ajardinar y quiere obligar al agricultor al que expropió los terrenos a que devuelva el dinero

La Confederación Hidrográfica del Júcar ha respondido con un «no» rotundo a la petición del Ayuntamiento de Massarrojos de ajardinar dos parcelas junto al barranco del Palmaret. El organismo no solo no acepta la solicitud del alcalde pedáneo, Carles Verdeguer Molins, sino que además le anuncia que ha dado instrucciones a su servicio de expopiaciones para que se reviertan los terrenos a su propietario y obligar por tanto a este a que devuelva el dinero. Esgrime la CHJ que los terrenos „ de unos 1.000 metros cuadrados„, no son necesarios para el mantenimiento y conservación del barranco en este tramo, junto a la acequia Real de Moncada. La respuesta ha causado no poca sorpresa en la alcaldía pedánea y la concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia, pues entienden que tal pretensión no se sostiene legalmente. «La reversión es a la inversa», recuerdan. «No se le puede decir a un propietario al que se le expropió que su solar ya no hace falta y ha de devolver el dinero», apuntan.

El derecho de reversión en la Ley de Expropiación Forzosa „ de 16 de diciembre de 1954„ constituye «un principio de validez inconcusa „ firme„ según el cual, frustrándose por una u otra razón la obra o servicio que dio causa a la expropiación, debe remitir, en todo lo posible al menos, los efectos económicos de ésta, de modo que, en principio, los bienes expropiados habrán de ser restituidos a su primitivo dueño o sus causahabientes, abonando estos su precio». Los campos fueron expropiados hace unos seis años a un agricultor para el encauzamiento del Palmaret, obra que sí se ha hecho. Como ocurre en este tipo de proyectos «debió tratarse dentro del proceso la integración paisajística», inciden los técnicos municipales. La realidad es que ha quedado un terreno baldío, con apenas unos árboles que los vecinos han ido plantando por su cuenta y regando a título personal.

Desde la delegación del ciclo integral del agua, que depende de la concejalía de Urbanismo del socialista Vicent Sarrià, van a recordar a la CHJ que el trabajo de integración paisajística con arbolado «es su responsabilidad». «El objetivo es invertir para las personas y no pensar exclusivamente en la rentabilidad económica», argumentan. Ha tenido que ser el Ayuntamiento de Valencia, además, el que ha tenido que reponer la valla metálica en este mismo tramo del barranco a su paso por la calle primero de octubre, junto a numerosas viviendas y en un paso muy transitado por los vecinos de Marrarrojos „ entre la estación de FGV y la calle Hor del Fariner„, por lo que suponía un auténtico peligro.
La valla estaba totalmente rota desde hace seis años y a pesar de las numerosas reclamaciones de los vecinos, la CHJ nunca se hizo cargo de su reposición, aseguran fuentes municipales. «Se trata de una actuación de bajo coste, que sin duda mejoraría el entorno del barranco y podría ser utilizada por los vecinos mejorando de una manera singular todo este espacio», razoaba Verdeguer en su escrito a la CHJ. Una petición denegada.

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