17 de agosto de 2016
17.08.2016

El PP de Valencia aguanta la respiración a la espera del posible acuerdo con C's

Si Mariano Rajoy acepta las condiciones de Rivera, nueve concejales deberían dejar sus cargos

18.08.2016 | 14:49
A. Novo, A. Mendoza y M. À. Ramón-Llin, ediles del PP.

El Grupo Popular del Ayuntamiento de Valencia aguanta estos días la respiración a la espera de que la Dirección Nacional del PP se pronuncie hoy sobre las condiciones que ha planteado Albert Rivera a Mariano Rajoy para empezar a hablar de su apoyo en la investidura. Uno de los seis puntos puestos sobre la mesa por Ciudadanos es la separación de todos los cargos públicos en el momento de la imputación „ahora «investigados»„, situación en la que se encuentran actualmente nueve de los diez concejales populares por su supuesta implicación en un delito de blanqueo de capitales (la trama de los 1.000 euros).

Hasta el momento, los concejales populares „en total están siendo investigados 48 concejales, exconcejales, asesores y exasesores„ han ido aguantando en sus puestos gracias a un ejercicio de malabarismo entre las fuertes presiones del PP regional y la mayor complacencia del PP nacional, que tiene que lidiar también en este caso con la situación de la exalcaldesa Rita Barberá.

Tal está siendo ese equilibrio que en la actualidad, los concejales están suspendidos de militancia de forma cautelar y permanecen en sus concejalías en calidad de independientes, una fórmula nunca antes vista. Están fuera del partido, pero siguen ejerciendo como si lo estuvieran. De hecho, el único concejal no imputado y ahora portavoz, Eusebio Monzó, es independiente.

Un acuerdo que cambia todo
Un acuerdo con Ciudadanos, sin embargo, lo cambiaría todo, pues su propuesta habla de separación de los cargos públicos en el momento de ser imputados, una medida que afectaría de pleno al Grupo Popular de Valencia al forzar la dimisión de nueve de sus diez concejales. Aunque se negaran a dejar el cargo, tendrían que pasar al grupo de no adscritos y salir del grupo popular. En definitiva, se rompería el equipo.
La situación, por tanto, vuelve al principio, con la situación de los concejales en el aire y con un partido que después de 24 años en el gobierno empezará el nuevo curso político en la oposición y en medio de una situación de precariedad como nunca antes había tenido.

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