29 de agosto de 2016
29.08.2016
Bus Turístic de Valencia

La Valencia histórica en noventa minutos

El Bus Turístic recorre en una de sus tres líneas los monumentos más destacados del patrimonio valenciano y cuenta la historia de la ciudad a través de sus principales iconos

29.08.2016 | 04:15
La Valencia histórica en noventa minutos

Una forma rápida y cómoda de visitar la ciudad es el conocido Bus Turístic, una opción que cada día eligen cientos de turistas que llegan a la urbe. En el recorrido se da cumplido detalle del patrimonio y de la historia de Valencia desde su creación hasta nuestros días. Es casi una parada obligatoria.

Valencia es un lugar lleno de historia capaz de sorprender tanto a autóctonos como a visitantes. Uno de los métodos que utilizan los turistas para conocer los detalles de la ciudad y visitar sus puntos más emblemáticos en tan solo hora y media es la ruta histórica del Bus Turístic.

Aunque el servicio se inicia todo el año a las 09:50 horas, en julio y agosto se amplía hasta las 21:00 horas. Cada treinta minutos, un autobús de dos pisos equipado con audioguía en diferentes idiomas „entre los que se incluye inglés, alemán y chino„ recoge a aquellos que esperen en la parada y les hace entrega de unos auriculares. El billete lo pueden comprar en el propio autobús, así como a través de distintos puntos de venta o Internet.

Un viaje por la historia

El trayecto se inicia en la Plaza de la Reina. Tras pasar por la Plaza del Ayuntamiento, un punto que se visita con detenimiento más adelante, el autobús llega a la Avenida del Barón de Cárcer. Al recorrerla, los turistas tienen ocasión de observar uno de los lados del Mercado Central y la Iglesia de los Santos Juanes.

Un poco después se alzan las torres de Quart, que formaban parte de la muralla medieval que rodeaba la ciudad. Este ejemplo del estilo gótico constituye una reinterpretación de construcciones como el Castel Nuovo de Nápoles que erigió Alfonso V el Magnánimo.

En 1623, estas torres se habilitaron como cárcel para mujeres, y de 1813 a 1932 fueron utilizadas como prisión militar. También eran conocidas como las «Torres de la Cal» debido a que, durante el siglo XVIII, se exigía que la cal entrara a la ciudad por este acceso. El desgaste de sus muros no se debe al paso del tiempo, sino al bombardeo causado por el sitio napoleónico que tuvo lugar durante 1808.

A continuación, el autobús pasa junto al centro cultural La Beneficiencia, sede de lugares como el Museo de Prehistoria de Valencia, y hace su primera parada al llegar junto al Instituto Valenciano de Arte Moderno, cuya exposición permanente se exhibe en el Centro Julio González.

Al pasar junto al antiguo cauce del Turia, los turistas prestan atención a las explicaciones que detallan cómo la ciudad nació, hace más de 2.100 años, buscando el río. Además, descubren que la última riada se produjo en 1957 y, tras los desastres que causó, el cauce se canalizó por el sur.

Al acabar de relatar estos incidentes, a la derecha, aparecen las Torres de Serranos, una obra bajomedieval que formaba parte de las murallas que rodeaban Valencia construida por Pere Balaguer entre 1392 y 1398.

Una vez cruzado el cauce del río por el Puente del Real, los viajeros tienen ocasión de conocer la historia del jardín de Viveros., que fueron inicialmente parte de una almunia árabe. Durante los siglos, el espacio fue transformándose, ya que los reyes aragoneses lo convirtieron en el Palacio Real.

No obstante, la construcción se destruyó debido al sitio napoleónico anteriormente mencionado y solo quedaron los jardines.

La siguiente parada se produce en el Museo San Pío V, donde se encuentran grandes obras, ya sean góticos valencianos o pinturas de Velázquez o el Bosco. Además, esta pausa da la opción de cambiar de vehículo y elegir otro de los itinerarios disponibles.

Al seguir la ruta, los turistas comprueban cómo la silueta del Puente de Serranos contrasta con la de las torres que se visitaron anteriormente. El aspecto actual de este ejemplo de ingeniería gótica se originó en 1518 y se trata del puente más antiguo que existe sobre el río Turia.

Tras superar este punto, el autobús comienza a recorrer lugares relacionados con la historia reciente. Los años 60 fueron muy significativos para Valencia, y tanto la inmigración como la transformación demográfica tuvieron un papel destacable.

Crecimiento económico

Mientras la audioguía profundiza en estos detalles, el vehículo bordea los barrios de Marxalenes y Les Tendetes al mismo tiempo que sobrepasa el Puente de San José. Unos momentos más tarde se hace un alto junto Nuevo Centro, el primer centro comercial que se abrió en Valencia, tras dejar atrás la estación de autobuses.

En cuanto retoma la ruta, el transporte llega a la Avenida de las Cortes Valencianas, la vía que articula la ciudad con el recinto ferial conocido como Feria Valencia.

Esta vía forma parte del recorrido de la acequia de Mestalla, que pasa por debajo del nuevo estadio que comparte su nombre.

La Dama Ibérica, obra del artista valenciano Manolo Valdés, es uno de los puntos que más llaman la atención de los turistas.

Los rascacielos que se ven a continuación, construidos en torno al Palacio de Congresos durante la primera década del siglo XXI, ocupan esa posición debido a la proximidad con el aeropuerto de Manises, la Feria Valencia y la propia ciudad. Durante las paradas situadas en estos límites de la ciudad, algunos viajeros se unen al recorrido y otros se apean del autobús.

Última parte del recorrido

A continuación, se distingue en el paisaje el Parque Natural del Turia, al que le sigue el Bioparc y el Parque de Cabecera. Al cruzar el Paseo de la Petxina, los visitantes tienen la ocasión de descubrir que el colegio público 9 de Octubre fue un centro penitenciario para mujeres o que el complejo deportivo La Petxina fue el matadero municipal.

Después de cruzar Gran Vía Fernando el Católico y llegar a la Plaza de España, las cámaras pueden dirigir sus objetivos hacia el monumento al Cid Campeador, que fue esculpido en bronce en 1964.

Tras una última parada en la estación de AVE, el autobús recorre la calle San Vicente Mártir, que fue el acceso sur más antiguo de la ciudad, y pasa junto al monasterio de San Vicente de la Roqueta. Más adelante, el vehículo circula junto a la iglesia de San Agustín, que resultó «muy dañada» debido a los bombardeos que tuvieron lugar durante la Guerra Civil, tal y como se detalla a los turistas.

En la Plaza del Ayuntamiento, los visitantes atienden a la narración que explica que, en su día, allí se erigió el convento de San Francisco. Unos instantes después tienen ocasión de contemplar el edificio de Correos, inaugurado en 1923, antes de introducirse por la calle de las Barcas. Por estas vías se ubica el eje financiero de la ciudad, así como el Teatro Principal.

Antes de finalizar el viaje, los turistas tienen la oportunidad de apreciar el Parterre y el Palacio de Justicia, antigua Casa Aduana Real. Al torcer por la calle de la Paz, se puede observar el perfil de la torre de la iglesia de Santa Catalina, una de las más antiguas de la ciudad. Se trata del último elemento característico de Valencia que visita el autobús turístico antes de llegar a su parada final... hasta el próximo recorrido.

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