09 de octubre de 2016
09.10.2016

V-30 y atasco (mental)

09.10.2016 | 04:15

La mayoría de los ciudadanos, incluyendo los lectores de este diario, dudarían al preguntarles qué significa esta clave alfanumérica, V-30. Una carretera, sí, pero cuál.

Mucho más complicado –incluso para los del oficio– resulta descifrar las previsiones del Ministerio del Tiempo (ahora de Fomento) para actuar en este (¿cómo llamarlo, autovía, autopista, marginal del nuevo cauce€?) digamos eje viario, aún contando con la ayuda de los gráficos que aporta este diario. Una inversión prevista, de más de 100 millones de euros (que acaban multiplicándose por pi al finalizar las obras), entre ramales, nuevos carriles, un puente y algún túnel.

Dos preguntas me surgen a bote pronto: a petición de quién y con qué argumento se acomete esta inversión. Empecemos por esta última. Los detalles son complicados, pero el objetivo es claro: Aumentar la capacidad y anticiparse al caos suele ser la respuesta simplificada que da la Administración central para acometer ese tipo de obras, en este caso a las mismas puertas de la ciudad de Valencia.

En un momento en que la Generalitat está planteando un nuevo modelo territorial y de transporte metropolitano, más acorde con la racionalidad, cuando ya no tiene sentido que el Ministerio del Tiempo (antiguamente de Obras Públicas) campe a sus anchas condicionando gravemente con sus obras la política urbanística y territorial, conviene preguntarse cuál debería ser la respuesta de nuestros representantes autonómicos y locales.

Veamos, ante una situación parecida (los accesos a Barcelona, mismos argumentos del colapso, etc.) cómo responden algunas instituciones. Nada menos que el RACC (Real Automóvil Club de Cataluña) propone para el área de la capital catalana 10 medidas que por su distancia respecto del Ministerio del Tiempo (antes de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente) conviene citar. He aquí las más destacadas: aumento de los servicios de Cercanías (ferrocarril) y consolidación de la línea ferroviaria del Vallés, incremento de la ocupación media de los coches, creación de carriles VAO en autovías (exclusivos para alta ocupación), más autobuses a los polígonos industriales y de conexión con las estaciones de ferrocarril, ampliación de los aparcamientos disuasorios, gestión de la demanda del aparcamiento en destino aplicando tarifas en función del origen y de las emisiones contaminantes generadas€ ni una sola referencia a ampliar carriles o crear nuevos accesos por carretera. Recordemos, Real Automóvil Club€

Es decir, hay una nueva manera de enfrentarse a la teoría del caos y del atasco que no es la de la huida hacia adelante con más asfalto, lo que atrae más coches a las zonas urbanas, sino más combinación entre diferentes modos, mejora sustancial del transporte colectivo, menos facilidades para aparcar en las zonas centrales. En esa nueva estrategia, el atasco cumple una importante función disuasoria €

Queda por responder a la cuestión de quién ha solicitado esas obras que giran en torno a la V-30 y el nuevo acceso por el este. La respuesta es obvia: es el propio Ministerio del Tiempo quien se inventa el problema para justificar después la solución que más le va con sus hábitos, más carriles, más hormigón, más asfalto. El hecho de que actúe en vías de interés general (asunto a revisar) no le da patente de corso para actuar sin más en territorios complicados en donde los gobiernos tienen competencias locales y autonómicas, con otras prioridades.

Por ello, las autoridades de los ayuntamientos metropolitanos y de la Generalitat, habrían de reclamar una nueva manera de actuar, que no les lleve a aceptar o cuestionar proyectos ya cocinados desde la potente maquinaria del Ministerio del Tiempo. De momento, pidiendo la paralización del expediente. Por contra, han de compartir y discutir soluciones a los problemas de movilidad de las áreas metropolitanas, atendiendo al coste de oportunidad, es decir, que los dineros destinados al hormigón y al asfalto puedan ir a resolver asuntos como los que propone el RACC, que valen también para Valencia. Sin duda, medidas que mejorarían la salud de los ciudadanos y del planeta, pero también la actividad económica.

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