11 de agosto de 2017
11.08.2017
Tradición valenciana

El 'repretat' ya suena en las calles de València

Una tradición simbólica y de mantenimiento que se repite cada 10 de agosto - Día que conmemora a San Lorenzo, mártir que murió quemado en una parrilla

11.08.2017 | 11:43
El 'repretat' ya suena en las calles de València
El 'repretat' ya suena en las calles de València

La asociación de «Campaners de la catedral de València» se encargó ayer de ajustar las 11 campanas de la Torre del Miguelete en el tradicional «repretat». Una práctica medieval que se realiza el día más caluroso del año.

Los miembros de la asociación de «Campaners de la Catedral de València» pusieron a punto ayer a las 17:30 horas las campanas de la torre del Miguelete a través del famoso «repretat» en el día más caluroso del año según la liturgia. Una tradición que cada 10 de agosto viene celebrándose desde la Edad Media. La práctica consiste en apretar los tornillos de los yugos que sostienen las campanas coincidiendo con la festividad de San Lorenzo, mártir que murió quemado en una parrilla.

El «repretat de les campanes» se celebra el día más caluroso del año porque las altas temperaturas de esta fecha permiten que los hierros que fijan las campanas a sus yugos de madera estén más dilatados. Esta tradición valenciana «es curiosa» incluso para Joan Alepuz , uno de los miembros de la asociación «Campaners de la Catedral de València», quien lleva 10 años rodeado del repicar de las campanas. «Ahora si hay un problema se llama a las empresas de mantenimiento», indicó Alepuz, quien ensalza la labor que realizan los campaneros en este «repretat» por el carácter simbólico que conlleva ajustar las 11 campanas ubicadas en la cámara superior de la torre del Miguelete.

Para continuar con la tradición de este sistema, el mantenimiento de las campanas se realiza con fuerza y también cierto sentido musical. Los propios campaneros aprietan manualmente los tornillos para más tarde, lanzar al aire la campana y que resuene en las calles más céntricas de València.

«Cada campana tiene sus propias dimensiones. Cuánto más fino es el metal más grave será el sonido emitido», explicó Alepuz. Los campaneros ajustan las 11 campanas que oscilan entre los 300 y los casi 2.000 kilogramos, en un orden de menor a mayor. La última pieza en ajustar es «La María» que, como indica Alepuz, al ser del siglo XVI, «apenas se pueden ajustar más los tornillos».

Cuando suena «La María»significa que todo ha salido bien. Un año más, «el repretat de les campanes» mantiene su carácter simbólico y de mantenimiento de un patrimonio que pervive durante siglos en la ciudad de València.

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