09 de noviembre de 2017
09.11.2017

La policía libera el edificio donde irá el centro de servicios sociales del Cabanyal

La pareja de 'okupas' que residía en el interior lo había abandonado recientemente

09.11.2017 | 04:15
Dos momentos de la intervención policial ayer en el edificio municipal de la calle La Reina, 117.

La Policía Local de València entró ayer en el edificio municipal «okupado» de la calle La Reina, 117, donde se pretende construir un centro de servicios sociales vital para el desarrollo del Cabanyal. Ante la sospecha de que la pareja que residía allí había abandonado el inmueble, ayer una decena de coches policiales rodearon el edificio para que los operarios municipales, taladro en mano, forzaran las cerraduras y entraran en el interior, donde, efectivamente, no quedaba nadie.

Según fuentes municipales, el interior está completamente destrozado, con techos a punto de derrumbarse y un estado de ruina general. La situación es tal que los propios 'okupas' habían colocado un cartel en un ala del edificio, de 500 metros cuadrados, en el que advertían del peligro.

Ahora, una vez recuperado el inmueble, los arquitectos podrán trabajar y hacer el proyecto de ejecución del futuro centro de servicios sociales, para el que ya hay destinados 300.000 euros del Plan Confianza de la Generalitat Valenciana. La idea es ejecutarlo en el año 2018 y convertirlo en un espacio con recursos sociales para el Cabanyal, donde este tipo de problemas están lastrando la recuperación del barrio. «Poner el nuevo Centro de Servicios Sociales, espina dorsal del plan ideado por el ayuntamiento para atender a las familias más desfavorecidas del Cabanyal, es un proyecto que después de hoy está mucho más cerca», dijo la concejala Consol Castillo, presente en la intervención.

El ayuntamiento ha llegado a este extremo después de intentar con los «okupas» un acuerdo pactado para dejar el edificio, pero eso no fue posible. Hace veinte días, sin embargo, se celebró una vista en la que el abogado de los supuestos residentes aseguró que no podían notificarles nada porque no se encontraban en el edificio, pista que ha aprovechado la policía para entrar. Ahora, los operarios municipales han cerrado puertas y ventanas para evitar nuevas okupaciones.

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