06 de diciembre de 2017
06.12.2017
Conservación

500.000 abejas en un jardín de València

El ayuntamiento instalará 17 colmenas

06.12.2017 | 12:53
500.000 abejas en un jardín de València

Más de medio millón de abejas se calcula que forman parte de las 17 colmenas municipales que el ayuntamiento ha recogido en la ciudad. Ahora están protegidas en Viveros por un equipo de apicultores que velan por su supervivencia.

Las colmenas del Jardín de Viveros se distribuyen entre la casa del Jardinero Mayor Peris y el Museo de Ciencias Naturales. Ubicados en los tejados de sendos emplazamientos, hay un total de 17 colmenas con una media de 35.000 abejas por colmena. En total, medio millón de abejas municipales protegidas por el ayuntamiento.

El alcalde, Joan Ribó,visitó ayer los abejeros junto a la concejala de Parques y Jardines, Pilar Soriano y Consol Castillo, concejala de Agricultura. Soriano indicó que el origen de estos paneles es la recuperación de los que localizaron en diversos lugares de la ciudad y señaló el trabajo fundamental que realizan conjuntamente con los bomberos para localizar las colmenas y transportarlas hasta aquí. Se espera aumentar el número de enjambres gracias a la "estrecha colaboración con el servicio de bomberos".

Los técnicos del ayuntamiento especializados en apicultura han plantado recientemente planas 'milíferas', es decir, aquellas cuyas flores resultan dulces para las abejas y favorecen la fabricación de miel porque las abejas son atraídas por su néctar y el polen.

Así, una de las especies que se están cultivando es la planta Medicago Citrina, un arbusto cuya especie es endémica de les Illes Columbretes.

150 kilos de miel

Según apuntaron los técnicos responsables de estos insectos, los 17 panales que cuidan en ambos centros producen entre 100 y 150 kilos de miel al año.

Sin embargo, el servicio de apicultura urbana del ayuntamiento no está destinado a la extracción de la miel que producen, si no a la conservación y cuidado de las abejas, fuertemente amenazadas en la actualidad.

Por ello, gran parte de la miel que las abejas generan se deja en los propios enjambres para garantizar que durante el invierno, que es cuando más sufren la falta de alimento, pueden sobrevivir gracias a su propia miel. La miel sobrante se envasa y se utiliza como obsequio a visitantes o para talleres y actividades relacionadas con la apicultura.

La concejalía de Parques y Jardines mostró el fuerte apoyo al servicio de apicultura urbana, que se encuentra dentro del movimiento internacional por la conservación de las abejas llamado «Beekeeper». Además, Pilar Soriano animó a visitar con los niños el Museo de Ciencias Naturales, donde se encuentra una colmena transparente para que los más pequeños puedan ver en primera persona cómo funciona un panal por dentro.

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