12 de enero de 2018
12.01.2018

La elevada población de estorninos obliga a usar tracas para dispersarlos

Bienestar Animal prepara un plan para desplazar las aves del centro y acabar con los ruidos y excrementos

12.01.2018 | 04:15

Los estorninos son aves de paso que migran buscando la calidez. En este caso, llegan desde Gran Bretaña para pasar el invierno en València, desde octubre hasta marzo. Se congregan cientos de ejemplares en una sola zona, y eso ha causado a lo largo de los años muchas molestias vecinales, por lo que la concejalía de Bienestar Animal ha tomado nota y en las próximas semanas lanzará un plan para controlar a estas aves.
El contrato, que está a punto de licitarse, asciende a un valor de alrededor de 110.000 euros, tal como indicaron fuentes de la concejalía. Se trata de implementar medidas respetuosas con las aves que contribuyan a hacer de València una ciudad referente en el bienestar animal.

La empresa que resulte adjudicataria deberá realizar, en primera instancia, un seguimiento de estas aves hasta que el clima las haga volver a las islas británicas. Este estudio dará las primeras claves para tener cierto control sobre ellas, conociendo cuáles son los lugares habituales donde se instalan en la ciudad. Como novedad, se pretende realizar un censo aproximado de estorninos, dada la gran dificultad que supone. Además, se exige a la empresa que ubique dormideros en la ciudad, preferentemente en las zonas periféricas donde puedan causar menos molestias. La misma adjudicataria se encargará del control de las quejas vecinales así como de controlar los daños que las aves puedan provocar.

La principal queja que estas aves generan es el ruido que emiten debido al gran número de ejemplares que convive en una sola zona. La otra causa de molestia es la corrosión que generan sus excrementos.

Pirotecnia para dispersarlos
Una vez la empresa haya realizado el estudio, se procederá a la detonación de pequeñas explosiones pirotécnicas que las dispersen y las desplacen a los dormideros habilitados. Estos disparos se producirán una hora antes de anochecer y una hora después. No causará ningún daño a las aves ni generará una molestia a los vecinos. De hecho, el plan tiene previsto que ante cualquier queja ciudadana se actúe en un plazo máximo de 72 horas.

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