09 de abril de 2018
09.04.2018
Oferta gastronómica

Russafa, el barrio del sol naciente

Las últimas aperturas elevan hasta la docena el número de restaurantes japoneses en Russafa - Varios gerentes dicen que esta concentración es buena porque así se fideliza la oferta en una zona

10.04.2018 | 08:45
El sushi es cada vez más demandado.

Japón en Russafa. Desde hace años es el barrio de moda en València, ha pasado de la degradación a la gentrificación, pero manteniendo un toque intercultural al que, de un tiempo a esta parte, se suma la cultura nipona

Dicen que el mundo cada vez es más pequeño. La mayor cantidad de viajes y aerolineas, la reducción de precios y ese instinto humano de ir siempre más allá lo propicia. Pero, a veces, para sentirse en otro país, o continente, no hace falta coger un vuelo. Tan solo, elegir el lugar adecuado.

Esto es lo que ocurre en un barrio como Russafa. Su diversidad de oferta gastronómica internacional es, hoy por hoy, uno de sus atractivos. Pero, entre esta variedad, hay un país que empieza a cobrar un protagonismo especial. Términos como sushi, ramen o yakitori son cada vez más habituales. Así como los populares farolillos japoneses que lucen en las fachadas de los restaurantes.

Hoy por hoy, y tras varias aperturas en los últimos meses, ya se pueden contar, al menos, una docena de restaurantes japoneses en Russafa. Tanto es así que este barrio empieza a desplazar a la cercana zona Cánovas como referencia de este tipo de oferta gastronómica.

Álex Valdés, el encargado del último en abrir, el Kazumi, confiesa que llegaron al barrio buscando, precisamente, esa concentración. De hecho, el suyo se ubica en la misma manzana en la que ya había otros dos tan populares como el Tora y el Nozomi: «Abrimos el fin de semana anterior a Fallas. Uno de los propietarios es un japonés que quería invertir en Cánovas o en Russafa, precisamente, porque ya sabía que había otros restaurantes del mismo estilo». Para él esta circunstancia, lejos de ser un problema por la competencia, es un valor añadido: «Está bien porque si alguien quiere comer japonés sabe que tiene que venir aquí y si no puede comer en uno, pues encontrará sitio en otro y no se quedará con las ganas».

De la misma opinión es Tina Zhang, encargada del Koyama, que abrió en agosto: «Vivíamos en el barrio e invertimos aquí porque sabíamos que a la gente le gusta venir a este barrio a disfrutar de la comida japonesa», dice.

Poco más de un año lleva abierto el Hikari Yakitori que pretende rememorar una clásica taberna japonesa. Su encargada, Arancha Herrera, matiza que ellos buscaron la diferenciación: «Aquí no encontrarás sushi ni pescado crudo, sino que nos especializamos en la comida a la brasa», explica tumbando así uno de los mitos de la gastronomía nipona. Afortunadamente, como ella relata, cada vez hay más gente que ha estado en Japón y que sabe que esta cultura, y su comida, es muy diversa.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook