13 de abril de 2018
13.04.2018
Apertura

Un refugio para no perder la memoria

El ayuntamiento reabre hoy el escondite antiaéreo de la calle Serranos, que podrá ser utilizado como espacio cultural

13.04.2018 | 09:21
El ayuntamiento ha restaurado el refugio de la Guerra Civil ubicado en la calle Serranos de València. Fotos: F. Bustamante

Las personas que conserven un mínimo recuerdo del refugio de la calle Serranos tienen, en el mejor de los casos, 85 años de edad y cuando bajaban apresuradamente apenas tenían cinco o seis. Vivían una infancia dura, con carestía de alimentos y con el miedo en el cuerpo, pendientes de las sirenas. Además, se lo recalcaban hasta la saciedad: «No vayáis a buscar a vuestros padres si no estáis con ellos. Ir corriendo al refugio y allí os encontraréis».

Había que darse prisa antes de que los aviones, «la pava», dejaran caer sus bombas. Conforme transcurrían los bombardeos, la ciudadanía aprendía a distinguir los silbidos de las mismas y sabían dónde había peligro y dónde no. Pero, por si acaso, la entrada a los refugios se hacían con recodo, para evitar las ondas expansivas y los mortíferos trozos de metralla.

Escenas de la guerra, que las siguientes generaciones no conocen, afortunadamente, más que por referencias, relatos, películas, fotografías y, desde hoy, espacios preservados. Hoy se levanta definitivamente la reja del subterráneo de la calle Serranos. Tras la guerra fue almacén de plátanos, casal fallero de la comisión de la Santa Cruz y territorio olvidado.

Era de prever que el actual equipo de gobierno centrara esfuerzos en poner en valor y recuperar estos espacios de seguridad y miedo. «Es nuestra obligación recordar los hechos que pasaron y contribuir a preservar la memoria salvando aquellos vestigios que quedan. Y este es uno de los mejores», asegura la concejala de Patrimonio Cultural, Glòria Tello.

Con este son ya dos los refugios rehabilitados, después de hacer lo mismo con el del ayuntamiento, «que durante décadas había sido un simple depósito de cajas» y la siguiente actuación será en el de Massarrojos, descubierto casualmente hace un año.

«El barrio del Carmen está muy necesitado de infraestructuras. Este refugio podrá ser visitado un día entre semana y otro en fin de semana. No tenemos personal para tenerlo abierto permanentemente. Pero, además, estará a disposición de entidades culturales del barrio para actividades que pudieran necesitarlo».

Tesoros de la época

Las décadas de abandono no han impedido que quedaran algunos tesoros de una época. Por ejemplo, tal como explica la arqueóloga Pepa Pascual: «quedaban dibujos de aviones bombardeando», aunque si uno destaca es «un dibujo de un proyectil que va a caer sobre una casa». Reflejos del terror que se vivía.

«Hemos recuperado los colores que señalaban donde era todavía zona de peligro y donde ya no lo era». Vestigios del tiempo: durante la restauración aún había restos de barro de la riada, que prácticamente cegó el subterráneo.

En esencia, el refugio son dos grandes tubos de entrada y salida (a las calles Serranos y Palomino) y una nave central con pilares en el centro y asientos.

«Cabían 400 personas» sentadas y de pie, pero todas hacinadas. Una singularidad es que «este refugio es el único que tenemos en el que se construyó una repisa superior para dejar ropa o enseres». No era un lugar para permanecer mucho tiempo.

Pero conserva «el sistema de conductos de ventilación. Se han perdido la bomba y una manivela, que eran necesarias para conseguir aire puro cuando estaba lleno de gente». Vacío, el sótano impresiona. Y mantiene una temperatura más homogénea «aunque cuando llevas un tiempo se nota la humedad». Se conservan las rejillas originales en cada una de las oquedades y también el pozo ciego del antiguo retrete.

El paso del tiempo ha preservado las letras «art decó» tan características, y necesarias para que se identificaran rápidamente. También se ha pintado la fachada (incluyendo la de la finca adyacente, que se encuentra en estado de ruina) y se ha reproducido la puerta de entrada con el tipo de enrejado original.

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