08 de mayo de 2018
08.05.2018
Turismo

Ribó condiciona su apoyo a la terminal de cruceros a que el tranvía llegue al puerto

La APV anuncia medidas para reducir las emisiones de los barcos y recuperar la histórica Escalera Real con el 1 % cultural

08.05.2018 | 09:00
Tramo de la L10 (T2) pendiente de electrificar en Natzaret (a la izquierda), restos de la escalera real de la Marina (en el centro) y astilleros de Unión Naval.

La prolongación de la línea del metro-tranvía L10 (antigua T2) hasta Natzaret, medidas ambientales frente a las emisiones de los grandes cruceros y la recuperación de elementos patrimoniales como la histórica escalera real del puerto son algunas de las contrapartidas que el Govern de la Nau y la Autoridad Portuaria de València pusieron ayer sobre la mesa a fin de alcanzar un acuerdo que desbloquee la nueva terminal de pasajeros proyectada en los terrenos de Unión Naval, en el muelle de Levante.

Tal como informó este diario, el puerto tenía previsto aprobar en el consejo de administración del mes pasado el rescate de la concesión de los astilleros de Unión Naval, propiedad de la familia Boluda, donde en su día Rita Barberá proyectó viviendas con amarres. Su idea es liberar estos suelos próximos a la ciudad y trasladar allí la nueva terminal de pasajeros y cruceros ubicada en la ampliación norte, para ganar operatividad y concentrar todo el flujo de pasajeros lo más cerca posible de la ciudad.

El alcalde, Joan Ribó, se opuso a este proyecto y pidió un aplazamiento para estudiar las consecuencias ambientales y de movilidad que el incremento de turistas puede acarrear.

Máxima colaboración

Puerto y ayuntamiento trataron de acercar posturas ayer en una reunión del comité asesor de la APV en la que se propuso la creación de un grupo de trabajo con representantes del consistorio, la Generalitat, el puerto y la Marina de València «para abordar todos los aspectos de movilidad que modificará la llegada de cruceros y de turistas a una nueva terminal», apuntaron ayer fuentes municipales y del puerto.

En la reunión, a la que asistieron además del alcalde y el presidente de la APV, Aurelio Martínez, el secretario autonómico de Vertebración, Josep Vicent Boira, y el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, Ribó reiteró la necesidad de que la futura línea 10, cuyas obras hasta la Ciudad de las Ciencias ha retomado la Conselleria de Obras Públicas, conecten Natzaret con el Canyamelar pasando por la Marina y la eventual terminal de cruceristas. «Hemos hablado de una idea a largo plazo relacionada con la futura L10, que ha de llegar hasta Natzaret, para que se amplíe hasta conectar este barrio con el Cabanyal», destacó el alcalde. El puerto se comprometió en este sentido a apoyar ante la Generalitat las reivindicaciones del alcalde.

En el comité asesor, el alcalde pidió garantías de que el proyecto preservará los edificios de valor patrimonial de Unión Naval y en esta línea se acordó encargar a la Cátedra Demetrio Ribes que realice un informe patrimonial.

El puerto además ofreció al ayuntamiento, con el que también ha tenido que pactar el nuevo plan de la ZAL, la posibilidad de recuperar la histórica escalera real, que desapareció en los años 80 con la construcción de la terminal de pasajeros y cuyos restos salieron a la luz recientemente. La idea sería optar a las ayudas del 1% cultural del Gobierno aprovechando las inversiones en obra pública que se van a hacer al hilo de la nueva terminal. Una propuesta que, según apuntó Ribó, «ennoblecerá» la Marina de València.

Suministro eléctrico para barcos

El puerto ha descartado que las obras en la ampliación norte puedan afectar a las playas del Parque Natural de la Devesa al realizarse en zona de abrigo, con todo encargará a la Cátedra Litoral de la Universidad Politécnica el seguimiento ambiental. En relación a la afección de los grandes barcos de cruceros en la calidad del aire del puerto, la APV informó ayer de que se construirá una estación transformadora para que los buques funcionen con energía eléctrica lo que reducirá las emisiones. Algo que, según apuntó Ribó, sería «una solución satisfactoria».

Joan Ribó destacó que el encuentro de ayer fue «muy positivo» y destacó la creación de una comisión técnica para aclarar todas las cuestiones de un proyecto que presenta «una serie de pegas de las que algunas se han despejado».

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