P. Varea, Valencia
Una comunidad de propietarios de la avenida de Peris y Valero ha contratado los servicios de una empresa privada de seguridad para evitar posibles altercados en el edificio debido a que una vivienda del último piso funciona como prostíbulo, según han denunciado a la Policía Local.
Los vecinos también han relatado en los escritos a la policía lo que ocurre en la escalera, donde según ellos se han llegado a ver hombres masturbándose, además de soportar molestias y ruidos que se suceden desde hace años. Varios inquilinos de las viviendas del edificio han manifestado que los intercambios sexuales tienen lugar a cualquier hora del día, pero hasta ahora no habían denunciado nada porque viven atemorizados y bajo amenazas.
A una vecina incluso le lanzaron un trapo ardiendo a su vivienda causándole un incendio porque se quejaba de las molestias. «Todo tiene un límite y lo han rebasado. Usted no sabe cuando se equivocan de puerta y llaman a otra exigiendo subir de inmediato para tener relaciones sexuales», comentaron varios afectados.
Los vecinos han formulado hace pocos días una denuncia en el juzgado de instrucción número ocho comunicando que «en una de las viviendas se ejerce la prostitución y los clientes manchan las paredes y el ascensor» - en donde se ha llegado a anunciar los servicios - e incluso piensan que las prostitutas llevan a sus hijos menores por escucharse lloros tanto de ellas como de los niños».
Los denunciantes siguen relatando que «en más de una ocasión los clientes ebrios han intentado entrar en nuestras casas. Todo esto nos hace la vida imposible. La casa donde se practica la prostitución se anuncia en una página de internet».
Los vecinos aseguran que el juzgado limita las funciones del vigilante de seguridad a «pedir los datos y preguntar a quienes no residen en el edificio». Sin embargo los afectados dicen que «el mismo proxeneta le ha dicho al vigilante que si se marcha habrá más incidentes y el problema estará las 24 horas».
El caso del edificio de Peris y Valero, donde también un grupo de personas ha habilitado otra vivienda como pensión, no es único, ya que en la misma calle existe otro. En la ciudad hay más de 20 viviendas particulares en edificios utilizadas como prostíbulos supuestamente clandestinos.
Hasta el momento la policía no ha tomado medidas según los vecinos porque, afirman, que no hay nada que puedan hacer. Los vecinos insisten en que se ponga fin a esta situación de irregularidad y anuncian que seguirán reclamando al ayuntamiento que aplique la normativa municipal.
La Asociación de Vecinos de Monteolivete ha lamentado la situación y ha denunciado que es consecuencia de la degradación del barrio y la falta de interés por solucionar los problemas, según un portavoz.