E. P.,
Valencia
La concejala de Sanidad del Ayuntamiento de Valencia, Lourdes Bernal, informó ayer sobre el plan de control de palomas en la ciudad que se está llevando a cabo y que se intensifica tras los días de intensas lluvias que dificultaron las tareas de los técnicos, que se vieron obligados a cerrar los capturaderos para evitar que se mojasen las aves. En este sentido, también explicó que, hasta el 15 de octubre, se capturaron más de 9.000 palomas, es decir, unas mil palomas por mes. Para finales de este año, añadió,
«se espera alcanzar»
una cifra cercana a las 16.000 palomas capturadas.
Asimismo, destacó que el problema de las palomas no es de cantidades absolutas, sino
«de concentración y, sobre todo, del lugar donde se encuentren»
. Así, explicó, un pequeño grupo de palomas sobre un edificio histórico protegido es más dañino que una gran concentración de palomas en una zona de huerta deshabitada donde, en principio, no causan daños ni molestias.
El incremento de población de palomas en estos últimos años, informó, responde al
«deterioro que desde hace muchos años han sufrido nuestros barrios históricos»
. Estas zonas presentan
«un buen número de viviendas desocupadas, abandonadas o con avanzado estado de deterioro arquitectónico»
, lo que provoca que las palomas encuentren en su interior o en algunas estructuras exteriores, lugares para el refugio y la nidificación, indicó. Por otro lado,
«mucha gente sólo utiliza la vivienda habitual como dormitorio»
, estando vacía el resto del día, lo que
«facilita el acceso de las palomas»
.
Asimismo, cada vez «es más corriente» comer en la vía pública, en parques y jardines, o en terrazas y bares al aire libre; otro factor clave, explicó, son
«los llamados alimentadores habituales de palomas»
.