Paco Varea, Valencia
La capital de la Comunitat Valenciana tiene unos 90.000 puntos de luz a lo largo y ancho de toda la ciudad en calles y plazas pero unos cuántos centenares se encuentran en mal estado y apenas tienen mantenimiento. Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana y el área de Alumbrado del Ayuntamiento de Valencia se responsabilizan mutuamente del mantenimiento pero mientras tanto el panorama que contemplan los viajeros del tranvía es desolador en una ciudad que se digna decir estar en lo máximo del siglo XXI y aparece en numerosos medios de comunicación con motivo de la Copa del América o de la competición de la Fórmula 1.
Las farolas tipo poste que se pusieron para instalar la catenarias en la plataforma del tranvía se instalaron por vez primera en el trazado de la línea 4 desde Pont de Fusta hasta Doctor Lluch pero hoy día la mayoría están deterioradas sin que ningún responsable de FGV o del Ayuntamiento de Valencia haya explicado los motivos.
Un portavoz de FGV manifestó que la responsabilidad del mantenimiento de las farolas donde se encuentre instalada la catenaria es de la empresa de titularidad autonómica y aquellas donde no haya ese tipo de instalación corresponde al ayuntamiento. Y esto es así desde hace tiempo.
Sin embargo, el concejal de Alumbrado del consistorio valenciano, Juan Vicente Jurado, fue muy explícito cuando se le preguntó sobre éste asunto y dijo: «Nosotros no tenemos nada que ver con el mantenimiento de esas farolas porque ni son responsabilidad nuestra ni tampoco la compañía de tranvías nos la ha cedido» y agregó que «en su momento cuando se construye algún trazado nuevo podemos llegar a aconsejar o realizar alguna instrucción para poner más o menos en algún punto del trazado de la vía pero nada más».
El concejal Jurado agregó que en el alumbrado público de la ciudad existe un control de las propias contratas para verificar el trabajo que se hace e inspectores municipales también se encarga de esa misma labor.
Postes con desconchados
Con todo ello los daños más visibles en la avenida de los Naranjos y la zona del Cabanyal se pueden apreciar en los postes con desconchados en los báculos y en las farolas de los puntos de luz, que están completamente oxidadas con un color marrón nada parecido al gris original.
Uno de los motivos de que se haya producido esa situación es la falta de mantenimiento de esos elementos pero no desde hace una o dos semanas sino desde hace varios meses, según han manifestado técnicos que habitualmente se encargan de estos menesteres. Uno de ellos comentó que «eso sucede cuando la galvanización desaparece, o sea el material que recubre tanto el báculo como la parte superior de donde se encuentra la luminaria. Si hubiera un poco más de control esto no sucedería pero así ocurre».
Además, la pintadas en esas farolas son muy habituales y en la zona de las universidades, más. No es la primera vez que esto se ve a plena luz del día. No más allá de hace tres meses los vecinos de la zona de Benimaclet y Orriols denunciaron los primeros desperfectos a lo largo y ancho del nuevo trazado de la línea de metro que se abrió a la circulación en la primera quincena de septiembre.
Desperfectos antes de inaugurar
Así, antes de la inauguración la mayoría de las bases de las farolas ya estaban oxidadas, el césped del tramo ajardinado de la avenida de Alfahuir ya estaba seco; las paradas ya estaban llenas de pintadas y la tapas ya estaban rotas. Todas las deficiencias se subsanaron antes de la puesta en servicio debido a las denuncias vecinales pero denota la falta de control sobre las empresas que ejecutan las obras y, a posteriori, sobre todo el trazado ya recibido.
Y mientras tanto los desperfectos en las farolas de la avenida de los Naranjos persisten sin que hasta el momento nadie haya acudido a subsanarlos.