J. L. García, Valencia
Las diferentes plataformas salvem de Valencia y las entidades vecinales agrupadas en el colectivo cívico Acció i Reflexió Ciutadana volvieron a realizar ayer un pleno municipal alternativo para «reiniciar la actividad reivindicativas tras las elecciones». Se trata de la tercera reunión de estas características, celebrada esta vez en un solar de la calle Sant Pere, en el Cabanyal. Entre las mociones presentadas, precisamente, una para exigir la «derogación del proyecto de expropiación de las casas de Sant Pere, que se reconstruyan las casas derruidas y que se oferten como vivienda protegida», en palabras de Artur, portavoz de Salvem el Cabanyal.
Por su parte, Tomás, en nombre de la Comisión de Traslado de la Subestación de Patraix, exigió al ayuntamiento que «no conceda ninguna licencia de actividad a cualquier instalación que pueda ser peligrosa para la salud». Los vecinos del hospital Virgen del Consuelo protestaron por «las actividades insalubres y nocivas que padecen, primando los interesas de una empresa privada sobre el derecho a la salud física y mental».
El circuito urbano de Fórmula Uno también recibió críticas y los vecinos de Nazaret lamentaron «que se invierte dinero público en un negocio privado, postergando las inversiones cada vez más urgentes para los barrios vecinos».
Este pleno alternativo congregó a más de un centenar de ciudadanos y contó con el respaldo de dirigentes de izquierda, como Carmen Alborch y Francisco Carsí, concejales del PSPV; Amadeu Sanchis, de Esquerra Unida-Valencia; y representantes del mundo ecologista como Giusepe Grezzi, de Els Verds-Esquerra Ecologista del País Valencià.