L. B. B.,
Valencia
Casi doce años después de que se iniciaran las primeras protestas, en 1995, el Consell acaba de autorizar al Ayuntamiento de Valencia para que inicie la expropiación forzosa de los terrenos necesarios para ampliar el patio del Colegio Público Padre Catalá, ubicado en el barrio de Benimaclet.
Tras esta odisea que ha durado más de una década casi suena a cachondeo la información facilitada por la Generalitat la semana pasada. El último pleno del Consell declaró
«la urgente ocupación de los bienes y derechos sujetos a expediente de expropiación forzosa instruido por el Ayuntamiento de Valencia para la ejecución del proyecto de expropiación para adquisición de los terrenos necesarios para completar la parcela del Colegio Público Padre Catalá y viales»
.
La
«declaración de urgente ocupación»
se justificaba, según informaron fuentes del Consell, porque
«debe llevarse a cabo con celeridad ya que, para dar cumplimiento al mandato legal, según el cual, los municipios cooperarán con las Administraciones educativas correspondientes en la obtención de solares necesarios para la construcción de nuevos centros docentes, el Ayuntamiento de Valencia debe abordar lo antes posible las obras de ampliación-adecuación del Colegio Público Padre Catalá para atender adecuadamente a las necesidades de escolarización»
.
Según consta en la resolución de la Conselleria de Presidencia, el Ayuntamiento de Valencia ya ha aprobado el proyecto de obras, el acta de replanteo y la retención de crédito para poder expropiar los 1.183,79 metros cuadrados (m
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) para ampliar el patio del CP Padre Catalá. Los expropiados son dos empresas y dos particulares propietarios de cinco fincas catastrales: Parais Urba SL, Firmus SL y las hermanas Carmen y Maria Zarzo Genovés.
Aunque ahora la expropiación sea urgente, la necesidad del CP Padre Català viene de largo. El ayuntamiento prometió al centro a principios de la década, la concesión de unos terrenos anexos al centro
«con el fin de que sirvan para dar respiro al pequeño patio que cobija a más de setecientos niños porque el Padre Català se asfixia con la estrechez de su recinto»
, según recordaba la profesora de historia, Leonor Zayas, en un artículo publicado en las páginas de
Levante-EMV
en 2003.
En septiembre de 2001, la Conselleria de Educación solicitó al Ayuntamiento de Valencia terrenos para ampliar el actual colegio. La empresa pública Ciegsa tenía en 2005 el proyecto de ampliación del centro redactado pero
«el Ayuntamiento ha sido incapaz de expropiar la totalidad de las parcelas necesarias y ponerlas a disposición de la conselleria»
, según denunció hace dos años el concejal socialista, Juan Soto.
El colegio ya disponía de una parcela de 7.516 m
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en la que se ubican tres líneas por lo que fue
«necesario instalar aulas prefabricadas y ocupar el espacio libre»
, según explicaba el grupo socialista.