H. G.,
Valencia
Bruselas establece que los puertos europeos se enfrentan a cinco desafíos: responder al aumento de la demanda de transporte atraida por los bajos costes; desarrollar un transporte de contenedores
«eficaz y menos contaminante»
; apertura y transparencia en la gestión; reducir los gases de efecto invernadero de la congestión de las carreteras apostando por la intermodalidad -ferrocarril y marítimo- y, por último, establecer un
«diálogo periódico»
con la ciudad para
«mejorar la imagen de los puertos, la eficiencia y garantizar la aceptación social».
Las nuevas directrices europeas suponen un giro radical en la gestión del puerto de Valencia que históricamente se ha hecho de espaldas a la ciudad. Aunque la macroampliación del puerto ha sido aprobada por el Ministerio de Economía no son pocas las voces que se han opuesto a otra expansión en Valencia.
La catedrática de Geografía Física, Eulàlia Sanjaume, ha defendido el desarrollo portuario en Sagunt por su menor impacto sobre las playas,
«cementadas»
por la siderúrgica. Su posición la secunda el PSPV de la ciudad. El mismo patrón de la Copa del América, Ernesto Bertarelli, obligó a establecer, con el plácet de las administraciones valencianas que hasta entonces apoyaban sin fisuras la ampliación, un calendario de obras que no interfiera en la XXXIII edición que se celebrará en Valencia.