El atasco considerable que se registró ayer por la mañana en el acceso a Valencia por la V-21, donde el Ministerio de Formento está construyendo un túnel y una rotonda, enfrentó a socialistas y populares. El PSPV responsabilizó al ayuntamiento del atasco, cuyo origen está en el cierre del túnel de la calle Clariano, que se prolongará durante tres meses. El concejal, José Luis Ábalos, dijo que el colapso del tráfico podría haberse evitado y lamentó la "imprevisión" del equipo de gobierno municipal, que "no envió agentes de la policía local a tiempo".
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, replicó que los socialistas han "paralizado" las obras del acceso, cuya primera piedra puso Álvarez Cascos en 2003 lo que, a su juicio, demuestra que el "repentino amor del Gobierno de Zapatero por Valencia es una farsa electoral". La regidora dudó de que las obras estén acabadas antes de verano.
El delegado del Gobierno, Antoni Bernabé, por su parte, dijo que las obras van a "muy buen ritmo" y avanzan según los plazos previstos, y que los retrasos que ha habido son imputables a la Generalitat y al Ministerio de Fomento del anterior Gobierno.