04 de octubre de 2015
04.10.2015
Prueba médica

¿Cómo superar el miedo a la resonancia magnética?

Entre un 1,5% y un 2% de los pacientes que se someten a esta prueba muestran signos de claustrofobia

04.10.2015 | 13:15
Un paciente se somete a una resonancia magnética.

Más de 80 millones de personas de todo el mundo pasan cada año por una prueba de resonancia magnética y un 2,3%, unos dos millones de ellos, son pacientes que padecen claustrofobia. Muchas de estas personas temen pasar por la prueba antes de hacerlo, para otras la claustrofobia puede desencadenarse en ese momento y quedarse con ellas para siempre.

Los datos en España, en este hospital de Córdoba, señalan que en 2014 se realizaron entorno a las 19.000 pruebas de este tipo y entre un 1,5% y un 2% de los pacientes, un total de 333 mostraban signos de claustrofobia ante la realización de la prueba. Entre 2012 y 2015 han pasado por el programa del hospital cordobés unos 900 pacientes.

Según explica Carmen Ramírez, enfermera responsable del "Programa de Atención a Pacientes Claustrofóbicos Para Resonancia" del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, quienes pasan por estas situaciones no siempre son claustrofóbicos y pueden haber tenido su primera crisis en una prueba de resonancia magnética con signos físicos potentes generados por el problema emocional,

La claustrofobia constituye en sí un desorden emocional definido como "miedo a los espacios cerrados y pequeños" que provoca síntomas físicos como taquicardia, calor, temblores, falta de aire, opresión en el pecho y la necesidad imperiosa de salir corriendo del lugar donde se encuentren.

El primer paciente que atendió Ramírez acudió a urgencias tras una experiencia de este tipo mientras se realizaba una prueba de resonancia magnética que le provocó una crisis hipertensiva. "Tras entrar en el programa, en una misma semana, se realizó dos pruebas de resonancia en buenas condiciones", apunta la enfermera.

Este tipo de situaciones de claustrofobia son muy variadas, desde personas que no se esperan que vayan a tener una crisis claustrofóbica a quienes se niegan a pasar por la prueba a pesar de que saben que deben realizarla y que aun así se sienten incapaces. "Las reacciones, al conseguirlo son de todo tipo, algunas personas han llorado y se han abrazado a mi tras conseguir superar la prueba", comenta Ramírez.

La profesional recuerda que aunque hay personas que han pedido que se empleara un equipo de resonancia abierta tampoco en estas condiciones han conseguido realizársela. "Hay que tener en cuenta que además una resonancia abierta puede no ofrecer las mismas garantías en la calidad de imagen ya que el imán que incluye el equipo la mayoría de las veces suele ser más potente en la cerrada", señala la enfermera.

Gran desinformación que asusta

La coordinadora del programa indica que existe una gran desinformación entre la población general sobre en qué consiste un equipo de resonancia magnética.

Una Resonancia Magnética es una exploración para el diagnóstico por la imagen que utiliza una combinación de campos magnéticos potentes y radiofrecuencia digitalizando las imágenes y en la que se emplea un sistema informático. Su estructura es llamativa.

"Los pacientes vienen asustados porque alguien les ha dicho que es como una caja, sería bueno difundir qué es una resonancia, qué tipos de resonancias existen, la duración y el sonido que produce la prueba. Un número importante de estas personas refieren que estar en una resonancia es como meterlas en un nicho", explica Ramírez.

La enfermera aclara que, aunque depende del tipo de máquina, también es fundamental la zona corporal a estudiar y que puede solamente entrar esta zona corporal y no todo el cuerpo en el imán. Esto puede ser posible o no según qué equipo de resonancia se emplee.

Tranquilizantes o ansiolíticos son utilizados e incluso hay pacientes que han solicitado sedación, sin embargo, Ramírez señala que con el entrenamiento incluido en el programa no se requiere del uso de ningún tipo de fármaco ni procedimiento médico que puedan tener, aunque escasos, efectos secundarios y riesgos asociados. La premedicación necesita un tiempo de espera hasta que tiene efecto o una preparación previa de ingreso hospitalario en el caso de la sedación.

"Con un entrenamiento previo en estas técnicas eres capaz de asumir el control de la situación pero el fármaco, al ser un agente externo donde no interviene la voluntad, si tu cabeza te dice que no la prueba no se realiza. A pesar de la premedicación, sin la preparación y entrenamiento previos, hay pacientes que no han conseguido superarla", continúa Ramírez.

Aunque se lleve a cabo una preparación previa, en aquellos pacientes que han sufrido una crisis en resonancia, la enfermera señala que hay que dejar transcurrir unos días antes del abordaje de la prueba de nuevo con el objetivo de olvidar la situación claustrofóbica vivida, ya que el cerebro memoriza de manera potente las vivencias traumáticas.

Recomendaciones para afrontar la prueba

Ramírez señala que el programa del hospital cordobés frente a la claustrofobia de estos pacientes se basa en cuestiones muy sencillas pero para las que también es necesario un entrenamiento intencionado y cuyos resultados son muy eficaces. Son prácticas además que cualquier persona que vaya a pasar por una prueba de resonancia y tenga miedo a ello puede poner en práctica:

1) Desmitificar la resonancia: conocer la tecnología, los tipos de máquina y cómo funcionan, mejoran la percepción del paciente.

2) Trabajar en casa: hay que realizar entrenamiento de visualización de imágenes mentales agradables varios días antes al del día de la cita, recordar momentos agradables para revivirlos durante el tiempo que dure la prueba, situaciones vividas que proporcionan confort. "Esto ayuda a desvincularte de la situación real y poner distancia emocional", aclara la enfermera.

3) Técnicas respiratorias de relajación: son necesarias para tener una actitud relajada a la que hay que entregarse, apunta Ramírez. Tanto las visualizaciones como la relajación se deben practicar, en casa, en un lugar confortable y en un momento del día tranquilo un par veces al día (en la sobremesa y antes de dormir, por ejemplo). Con los ojos cubiertos por un pañuelo. Con cinco o diez minutos cada vez es suficiente "No sabemos relajarnos y además tenemos que aprender a recordar las cosas buenas, todos somos más propensos a recordar lo malo"

4) Ojos cerrados: "No es conveniente abrir los ojos, ya que al hacerlo tomas conciencia de la situación en la que te encuentras. Con los ojos cerrados escuchas el ruido pero nada más", señala Ramírez. La enfermera sugiere a los pacientes emplear un pañuelo sobre sus ojos sin sujetar, ya que esto resulta más molesto y da una mayor sensación de opresión, por lo que los antifaces también pueden fallar. Recomienda llevar este mismo pañuelo el día de la prueba para utilizarlo durante la resonancia.

En el hospital cordobés Ramírez acompaña y tutela a lo largo de todo el proceso a aquellos pacientes que son derivados al programa tras la indicación de su claustrofobia o por haber sufrido una crisis durante la realización de una prueba anterior. La enfermera proporciona su número móvil para el contacto permanente con el paciente, le enseña el equipo de resonancia empleado, les indica cómo trabajar en su casa y les acompaña durante la realización de la resonancia. De cada 100 pacientes atendidos en este programa 98 realizan la prueba sin problemas.

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