13 de junio de 2017
13.06.2017
Telecomunicaciones

La cara oculta del fin del roaming

Los expertos pronostican que la medida supondrá un empeoramiento de la calidad del servicio y un encarecimiento de las tarifas de telefonía

13.06.2017 | 12:20

Pagar mucho más por llamar o enviar un whatsapp desde otro país de la Unión Europea tiene los días contados. El próximo jueves, 15 de junio, se termina la itinerancia o roaming. En esta fecha entrará en vigor una medida muy esperada por los usuarios, en la que las instituciones europeas llevan años trabajando. Así, este verano, las personas que viajen a cualquiera de los 28 países miembros de la Unión Europea podrán llamar, enviar un SMS o utilizar los datos al mismo precio que si lo hicieran desde casa. Sin embargo, los expertos alertan de que el fin de los recargos por itinerancia tiene una cara oculta y se producirán algunos efectos inesperados.

El profesor José Antonio Morán, de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, valora de forma positiva el fin de los costes de itinerancia, una medida necesaria, asegura, teniendo en cuenta «el flujo de trabajadores entre diferentes países». En este sentido, Nieves Soler, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC y experta en investigación de mercados, subraya que los usuarios que van de turismo a cualquier país de la UE a partir de ahora «se ahorrarán el coste que les representaba asumir la itinerancia». Pero también está la otra cara de la moneda: ambos vaticinan que, a corto plazo, la calidad del servicio puede empeorar y, además, las operadoras encarecerán las tarifas.


La red se puede colapsar

«Habrá una pérdida de calidad del servicio en determinadas zonas. Sobre todo, en los países que somos receptores de turistas nos encontraremos que en verano o en las épocas de mayor afluencia de turistas las redes estarán más cargadas», señala Morán.

Este es el caso de Cataluña y España. Por eso, dice Morán, las operadoras de los países más turísticos han sido las que más reticencias han tenido hacia esta medida europea. En este sentido, Soler pronostica que «es posible que sin itinerancia baje la calidad del servicio, porque la infraestructura actual no podrá aguantar el incremento de conexiones que recibirá a partir de ahora».

Morán explica que en grandes ciudades como Barcelona o Madrid, donde siempre hay mucha afluencia de turistas, la infraestructura estará preparada; el problema vendrá en municipios más pequeños que en verano multiplican su población por el gran número de visitantes que reciben. En estos casos, afirma el profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación, tanto los turistas como los habitantes se verán perjudicados; es posible que a veces no puedan llamar, se corten las llamadas o los dispositivos vayan muy lentos a la hora de navegar.


Subida generalizada de tarifas

Hasta ahora, algunas compañías instalaban infraestructuras adicionales para ofrecer un servicio adecuado en verano, un gasto que sufragaban con el dinero de los servicios de itinerancia o roaming. Ahora, con los precios más bajos establecidos por la Unión Europea, muchas compañías, apuntan los expertos, no mejorarán las infraestructuras o bien lo harán, pero repercutiendo su coste en todos los usuarios. Así, además de la pérdida de calidad del servicio, otro efecto inesperado del fin de la itinerancia será el encarecimiento de las tarifas para todos los usuarios.

«Esta demanda de infraestructuras adicionales acabará repercutiendo en el precio global. Todas las compañías telefónicas han empezado a subir las tarifas», explica Morán. «Si el coste real que significa para la compañía mantener este servicio llega a superar el importe que la Comisión Europea ha fijado que debe cobrar la compañía, lo que acabará haciendo la operadora es repercutirlo igualmente al cliente y aumentar las tarifas nacionales», señala Soler.

El fin de la itinerancia probablemente hará que muchos más turistas suban fotos de sus viajes a las redes sociales o llamen más a menudo a sus familiares. Los expertos coinciden en que habrá un cambio de comportamiento y los turistas que se muevan por dentro de la Unión Europea ya no desactivarán los datos como hacían antes. Probablemente intentarán coger wifi para no agotar los datos que tienen contratados, pero, en todo caso, realizarán un consumo más alto. Esto contribuirá a sobrecargar la red y está haciendo que las compañías que en sus tarifas ofrecían una navegación ilimitada empiecen a replanteárselo. «Ahora las operadoras son más restrictivas con el número de gigas que dan. Vigilan que el usuario no realice un consumo de datos a rienda suelta, porque esto colapsa la red. ¿Cómo lo disuaden? Subiendo el precio.»


Blindados contra la picaresca

Quienes también tendrán que pagar más son las personas que prolonguen su estancia en otro país europeo. Soler lo explica así: «Cuando el viaje sea de larga duración, los usuarios tendrán que pagar un sobrecoste o bien deberán contratar el servicio a una de las operadoras del país al que viajen, porque ahora las operadoras podrán comprobar si se hace un abuso de la itinerancia».

Las instituciones europeas intentan blindar la medida de la picaresca que se puede producir: que algunos usuarios quieran contratar un servicio a una operadora de otro país porque es más barato. Las operadoras podrán comprobar si el usuario está de paso o detectar si vive allí.

Morán explica que, para evitar casos de este tipo, «han puesto unas reglas de buenas prácticas». El profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación añade: «Se ha tardado tanto en implantar el fin de las tarifas de itinerancia no solo por la dificultad técnica que ello implica, sino porque había que encontrar estas normas y dar tiempo a los operadores para que se prepararan».

La itinerancia continuará para las personas que viajen fuera del Viejo Continente, en lugares tales como Estados Unidos o Asia.

Soler considera que los precios más bajos que ahora impone la Unión Europea no provocarán el fin de los recargos por itinerancia en otros lugares. «A las operadoras telefónicas les interesa mantener la itinerancia, y en las relaciones entre los Estados Unidos y Europa, por ejemplo, no hay un órgano que pueda intervenir para ponerle fin, como sí lo hay entre los países de Europa», explica esta profesora de los Estudios de Economía y Empresa. Solo en el territorio de la Unión Europea se podrá navegar al precio de casa.

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