13 de abril de 2018
13.04.2018
Paisajes valencianos

El Pou Clar d´Ontinyent, el origen del río Clariano

El manantial de agua está situado dentro del Paraje Natural Municipal Serra de l´Ombria-Pou Clar, en las inmediaciones de la ciudad de Ontinyent

13.04.2018 | 04:15
El Pou Clar d´Ontinyent, el origen del río Clariano

"El río que baña esta tierra nace entre dos tierras, azia la villa de Bocayrente, donde hay un caudaloso pozo, que llaman el Claro, acompañado de otros pozos y fuentes claras; que le dan su nombre al Río Clariano"
ESCOLANO, G. (1610). Décadas de la historia de Valencia.

El Pou Clar es un potente manantial de agua situado dentro del Paraje Natural Municipal Serra de l´Ombria-Pou Clar, en las inmediaciones de la ciudad de Ontinyent, capital de la Vall d´Albaida, junto la carretera de Bocairent y el arranque de la carretera local de Fontanars dels Alforins. Dicho manantial está considerado como el nacimiento del río Clariano, prolongación en este caso del barranco de Bocairent, que baja desde el valle de Bocairent y Alfafara, y que recibe las aguas ocasionales de una amplia red hidrográfica que desagua precisamente por el estrecho y tortuoso desfiladero que comunica los dos valles. Sólo una parte de las aguas de tan amplia cuenca y sierras cretácicas circula en superficie, mientras que las subterráneas encuentran su descarga natural justo al pie de la sierra, dando lugar al mencionado Pou Clar. El topónimo Clar da nombre al río Clariano, y a su vez deriva del árabe B.Kar. Así lo escribió el geógrafo andalusí Al-Idrisi en su obra Uns al-muhay (1266) en la que dice que Ontinyent está junto al río B.Kár, que es el mismo río que pasa por las cercanías de Xàtiva.

Se trata de un paisaje de gran belleza compuesto por una serie de pozas y remansos formados por las aguas a lo largo de millones de años a su paso por una zona de abruptos barrancos de roca caliza, dando lugar a un paisaje muy pintoresco visitado durante el verano por muchos vecinos y excursionistas que acuden a bañarse en las claras y refrescantes aguas de su media docena de pozas. Cada poza tiene su propio nombre y sus particularidades. De arriba abajo se suceden el Pou dels Esclaus, de aguas turbias y estancadas; el Pou Clar, que da nombre al paraje y es un lugar perfecto para la pesca; el Pou Gelat, de cuya roca brotan las aguas más frías y transparentes; el Pou de la Reixa, el más grande de todos; el Pou Fosc, en forma de burbuja invertida y con corrientes subacuáticas; y el Pou dels Cavalls, de aguas profundas y tranquilas. Su buena accesibilidad permite caminar por su orilla y disfrutar del contraste de olores y colores que la naturaleza de esta zona ofrece.

Una fauna rica y variada

La mayor parte de la fauna se concentra alrededor del agua y en los barrancos de la zona, que se han convertido en refugio de muchas especies de aves, entre ellas rapaces como el búho real y el halcón peregrino, especies protegidas. También es posible avistar garzas, lechuzas, mochuelos, golondrinas, jilgueros y ruiseñores y una gran variedad más de aves. En las cristalinas aguas compartiremos baño con cangrejos y anfibios como el sapo común y el sapo partero. Fuera del agua podemos encontrarnos con mamíferos como erizos, musarañas o reptiles como culebras, lagartijas y salamanquesas.

La vegetación característica del lugar es la compuesta por pinos y carrascas, además de comunidades acuáticas, entre las que destaca la lenteja de agua. Los pequeños bosques de ribera acogen fresnos, olmos, chopos, álamos y almeces. Si queremos descansar y coger fuerzas podemos dirigirnos a la Pinada de Galindo, donde se ha acondicionado una zona con mesas y bancos. Para poder llegar, deberemos dirigirnos al Pou dels Cavalls y subir unas escaleras que conducen al pinar, a la sombra de pinos y carrascas.

Les covetes del Pou Clar

Les covetes del Pou Clar, según la descripción que de ellas hizo el arqueólogo Enric Pla Ballester, forman un conjunto de dos grupos de cavidades que se hallan en sendos escarpes enfrentados a ambos lados del barranco en el Pou de la Reixa. En el de la derecha hay una gran gruta de puerta rectangular situada a mucha altura sobre la carretera que pasa a sus pies. Por encima de ella se abran tres bocas más que, por su forma irregular, podrían ser de origen natural. Las de la margen izquierda son tres, con entradas de perfil regular y una de ellas con pequeños orificios a los lados. Están situadas a unos 15 metros de altura sobre el nivel del barranco y junto a ellas, en un lugar más accesible, quedó sin terminar la entrada de otra cámara, en la que se aprecian las huellas de un pico o un cincel con el que se perforaba la roca caliza. (Pla Ballester, 1974, GERV, vol. 9: 123). En su interior no se han encontrado restos de ningún tipo, así que su función y origen se basan en especulaciones. En opinión de Abel Soler tanto estas cuevas como las de los pueblos vecinos de Bocairent y Alfafara debieron servir como graneros y almacenes de enseres, como otras que hay en África del Norte que utilizaban los pastores bereberes cuando se desplazaban en invierno desde las sierras hasta las llanuras del litoral (Soler, 2005, GECV, vol. 3: 140).

El Pou Clar y el regadío histórico de Ontinyent

El agua siempre ha sido el bien más preciado por todas las civilizaciones, esencial para la vida y el desarrollo de un pueblo. En el caso de Ontinyent el agua ha sido esencial para su desarrollo económico, hasta el punto de que durante siglos se pensó que el topónimo Ontinyent era la evolución de Fontinyent. Así lo vemos en el libro III de la Crónica de la Ínclita y Coronada Ciudad y Reino de Valencia del historiador valenciano Martí de Viciana: "Fontinent proprío nombre es de la villa, por nascer en lo alto della una fuente, y tantas y tan buenas fuentes dentro en lo poblado y por todo el término (€) En este término cogen trigo, cevada, avena, seda, adaça, panizo, lino, grana, miel y cera, y de todo en abundancia (€) En el término nasce una fuente que la llaman Pozo Claro, porque es muy hondo y el agua es muy limpia y clara, y della riegan muchas huertas".

La huerta de Ontinyent comprende una zona extensa y fértil de hortalizas y frutales. Aparte del complejo sistema de acequias de riego alimentado por el citado caudal del Pou Clar y la serie de ruinas y molinos abandonados que hay en el barranco, el elemento arquitectónico de mayor valor histórico lo constituye el llamado Pantano de Ontinyent.

El pantano de Ontinyent: un viejo proyecto fallido

Aguas arriba del Pou Clar, justo cuando el barranco de Bocairent comienza a salir de su largo y tortuoso desfiladero, se encuentran las ruinas de la presa que en su día se construyó para embalsar las aguas que bajan por el mismo. Los antecedentes de esta obra se remontan al año 1653, cuando los vecinos de Ontinyent iniciaron en Valencia las gestiones para obtener el permiso real de su construcción, que fue concedido por Felipe IV dos años después. Aunque en un principio se fijó un plazo de seis años para la construcción de una presa de algo más de 18 metros de altura, las obras se fueron retrasando y no fueron concluidas hasta 1687, con tan poca fortuna que año y medio más tarde fue destruida por una gran avenida.

Como escribía Cavanilles en 1797, aquel proyecto cayó en el olvido debido a la crisis económica y demográfica de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII provocadas por la Guerra de Sucesión y sólo fue retomado en 1788, cuando la recuperación económica y el aumento de habitantes demandaban una mayor dotación de agua para sus cultivos y molinos. Las obras debieron iniciarse de inmediato y la presa estuvo ya casi terminada cuando Cavanilles la visitó en 1794. Sin embargo por razones de diversa índole como desavenencias entre los vecinos y falta de capitales para cubrir los gastos, fueron retrasando sine die la terminación de la presa y la acequia que debía salir de la misma hasta el sistema de riego tradicional (Cavanilles, 1797, II: 121).

Varias veces a lo largo del siglo XIX se volvería a retomar el proyecto, la última en 1829, pero en ninguna de ellas se llegó a una solución definitiva (Llora, 1992). Con el paso de los años la presa se fue deteriorando, afectada por las avenidas periódicas y por la construcción de la carretera de Bocairent a finales del siglo XIX, que incluía un puente que finalmente se fijó en parte sobre la propia presa. El viajero puede contemplarla ahora desde la misma carretera que sube hacia Bocairent, siguiendo el barranco del mismo nombre en el que se descubren varios azudes y acequias que en su día sirvieron para mover varios molinos entre los que cabe destacar el Molí del Pas, actualmente convertido en un gran restaurante.

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