P. C., Alacant

El presunto «cerebro financiero» de Al Qaeda en España, Mohamed Ghaleb Kalaje Zouaydi, ha sido trasladado a la prisión de Fontcalent, donde ahora hay recluidos cinco presos islamistas relacionados con actividades terroristas. Estos cinco internos están sometidos a un régimen de especial vigilancia y seguimiento al estar catalogados como presos de primer grado.

Aunque ingresó recientemente en Fontcalent procedente de la cárcel de Villena, Kalaje Zouaydi llegó la semana pasada a Alacant de Madrid, a donde fue trasladado para asistir a la notificación de la sentencia de la Audiencia Nacional por el juicio a los acusados de formar la célula española de Al Qaeda que se vinculó con los atentados del 11-S en Estados Unidos.

Kalaje Zouaydi, alias «Abu Talha», es un empresario español de origen sirio que acaba de ser condenado a nueve años de prisión por un delito de pertenencia o integración en organización terrorista.

La Audiencia Nacional le considera «financiador» de la célula de Al Qaeda en España, a pesar de que el empresario ha mantenido desde su detención en 2002 que las transacciones económicas que la Policía le imputa como envíos de dinero para financiar la Yihad eran operaciones comerciales de sus negocios y no tenían nada que ver con la organización que lidera Bin Laden. De hecho, en una de sus comparecencias en la fase de instrucción ante el juez Garzón llegó a condenar los atentados de Madrid.

El número de reclusos islamistas casi iguala ya al de terroristas de la organización ETA. Actualmente hay en Fontcalent seis presuntos etarras, cuatro hombres y dos mujeres. Asimismo, también están recluidos en el centro penitenciario alicantino dos internos de los Grapo condenados por el secuestro del empresario Publio Cordón.

Presos peligrosos

Los funcionarios de la prisión de Fontcalent no han detectado hasta ahora ninguna anomalía en el comportamiento diario de los cinco presos islamistas y todos ellos llevan una «vida normal» sin provocar conflicto alguno por el momento. Tampoco tienen mucho margen para provocar altercados multitudinarios como la reciente pelea entre árabes y rusos, ya que salen al patio del módulo de presos peligrosos en grupos reducidos de una docena de internos.