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100 maneras más de conectarse a la Fuente
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Blog 100 maneras más de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

Periodista. Observador social. Inspiración para el Cambio. www.arnaubenlloch.com

Sobre este blog de Cultura

En este blog comparto mis inquietudes sobre cómo llevar una vida más apacible y tranquila, sintiéndote conectado a la Fuente, esa de donde toda vida brota.


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  • 11
    Noviembre
    2018

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    Cultura Valencia Yoga sanación espiritualidad constelaciones familiares perdón

    Manera 109: Sana tus heridas

    Acabo de llegar de retiro de kundalini yoga y siempre se mueve algo en estos encuentros que organizan con tanto esfuerzo y amor mis amigos Clara y Azad. Algo se recarga, algo se descubre, mucho se comparte y también reconoces alguna herida no cicatrizada, alguna infección que sigue supurando, algún tema candente que continúa coleando.

    70 almas al unísono cantando mantras, practicando yoga, meditando, compartiendo, comentando, tomando Yogui Tea, es un buen intensivo de observar hacia adentro, de reconocer en el otro la vulnerabilidad humana y su fortaleza al mismo tiempo.

    Hoy he podido conocer las heridas de algunos compañeros de retiro y por un lado he sentido que las mías son muy pequeñas comparadas con algunas historias que he escuchado, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que todos tenemos asuntos inconclusos, tareas pendientes, miradas y conversaciones que aún no hemos mantenido y que solo hacen que prolongar nuestro desangrado.

    Vivir también es herirse

    La vida te pincha, te rasga, te clava, te explota en las manos, te lacera, te fricciona. Y eso es también vivir, a no ser que te plantes la armadura y entonces serás solo un mero testigo de cómo la vida pasa por delante de tus narices.

    Para vivir has de mojarte y a veces chapotear en el fango. Y reír y llorar y saltar y soltar y caer y callar y gritar y morir y renacer.

    Viviendo te hieres, pero no siempre uno está dispuesto a coger aguja e hilo y coserse la herida, algunos porque ni siquiera son conscientes de su herida, otros porque se mueren de miedo y otros porque sienten un dolor tan grande que les bloquea.

    Manera 109: Sana tus heridas

    'Personal Developtment' Julien Pacaud   

    Es el herido quien hiere.

    Esta es la principal conclusión sobre la que hoy quiero reflexionar. Cuando tu herida sangra te sientes como una fiera malherida que arremete contra todo aquello que sientes como una amenaza.  Si tus heridas están bien cicatrizadas no tendrás necesidad de atentar contra nadie ni de volcar tus dolores, tus rabias, tus violencias, tus quejas en nadie.

    Si te fijas, quien te hirió también estaba herido, de alguna manera, de algún modo enfocó su dolor, su frustración hacia ti. Cuanto más alargues tu proceso de cicatrizado más fácil será que produzcas heridas a quienes tienes cerca.

    Sana tus heridas porque sé que vas aguantando el tipo por ahí, con tus personajes, tus corazas impolutas y brillantes, tus muros de hormigón y tus rejas de hierro forjado, para que no penetre en ti ni una flecha, para que no puedan derribarte ni a pico ni a pala. Pero mientras dedicas tanta energía y esfuerzo en apuntalar tu fachada, en sostener tu papel en la película, en alentar al personaje, hay algo por dentro que se está rompiendo. Algo que empieza a supurar a través de todas tus barreras y que hace que tu malestar se quede encerrado. Algo que está creando un clima muy favorable para que crezca en ti la amargura, la rabia, la tristeza, el cansancio, la tristeza. 

    Con tus heridas abiertas la sal de la vida en vez de aportarte sabor te produce escozor

    Mira bien de dónde brota la sangre, mira bien cuál es el origen y si lo sabes, tómate tu tiempo, nadie dice que sea fácil cauterizar la herida.  Las profundas a veces uno solo no puede coserlas y necesita del apoyo de la familia, amigos, pareja, profesionales que están esperando simplemente a que reconozcas que estás herido y te atrevas a enfrentarte al lobo que ha caído en la trampa de los cazadores. Un lobo maltrecho que se defiende con garras y dientes porque se siente indefenso, solo y asustado ante el dolor que está soportando quizá demasiado tiempo, quizá demasiado en silencio.

    Es obvio que tus relaciones familiares son un foco natural de heridas profundas y de largo recorrido, un verdadero volcán que de no detectar a tiempo puede provocar más de una erupción vital.

    Por muy antiguas que sean tus heridas, las hay que solo con el hecho de expresarlas comienzan el camino de la sanación, otras necesitan de una o varias conversaciones pendientes, las hay que necesitan años de trabajo personal, otras tan solo unos minutos. Lo revelador es reconocer que algunos de tus comportamientos están absolutamente relacionados con las llagas internas que mantienes abiertas desde hace mucho tiempo atrás.

    Tiritas pa este corazón partio

    El amor es el bálsamo de fierabrás, el que todo lo cura, el que pone luz allí donde reina la oscuridad, el que pone calor donde habitaba el frío y pone ternura donde solo había dolor.

    Transformar el dolor en amor es una alquimia compleja que necesita de mucha comprensión, autoconocimiento, osadía, serenidad, voluntad de evolución, apertura y sobre todo necesita que te muestres vulnerable, porque solo retirando capa tras capa alcanzarás el núcleo de tu dolor y es allí donde se operará la magia.

    Tu práctica espiritual, sea cuál sea, te dará la fuerza necesaria para profundizar en tu herida, encontrar el origen y taponarla hasta que, por fin, la hemorragia se detenga y puedas descansar.

    Eres inocente y ellos también lo son

    El perdón, a ti mismo y al otro es el hilo de oro con el que el amor cose tus heridas. Esta idea es fácil de escribir y también de leer, lo complicado empieza cuando reconoces que has llegado a un punto en que, para avanzar, sí o sí has de enfrentarte a esa herida que te está dejando sin fuerzas. Quizá te da miedo dejar de ser una víctima, quizá te da miedo dejar de ser ese que te has creído que eres, quizá te da miedo dejar de ser ese niño asustado que se esconde en el rincón oscuro.

    Ser valiente es hacer las cosas a pesar del miedo y es ahí donde comienza la incomodidad, donde comienza la sanación. Cuando puedas, cuando quieras, quizá este sea un buen momento para enfrentarte a la tarea de sellar tus heridas abiertas. Manera 109 de conectarse a la Fuente: Sana tus heridas.

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