Seguramente sea porque el PP y el PSOE están cerca de firmar un acuerdo para la renovación del CGPJ y el consejo de RTVE, también del Defensor del Pueblo, cuyo cargo podría recaer en Ángel Gabilondo, por lo que ayer en el Congreso de los Diputados, tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado moderaron su tono y evitaron caer en el tono bronco de los últimos debates al que nos tienen acostumbrados.

Sánchez pidió unidad a las diferentes fuerzas políticas y Casado, que se reafirmó en su idea de no dar un paso atrás en su alejamiento de Vox,  en alcanzar grandes acuerdos de Estado. Ambos parecen estar dispuestos a buscar el espacio de centro.

Cualquier paso que se tome para aislar al bloque de partidos que apoyó la moción de censura de Sánchez va en la dirección correcta.

No puede ser que Sánchez siga apoyándose en aquellos partidos que legitiman y  avalan la violencia y cuestionan permanentemente el orden constitucional y el estado de Derecho.

La fragilidad del Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, con continuos desencuentros entre Iglesias y varios ministros socialistas, en cuestiones fundamentales como pensiones, vivienda o trabajo, no hacen sino entorpecer la marcha del país, sumido en una profunda crisis social, económica y sanitaria.

Veremos qué pasa cuando Bruselas pida acometer reformas en el mercado laboral y en las pensiones, como condición para que lleguen los 140.000 millones de euros del fondo de rescate europeo.

Ese dinero está condicionado a una serie de reformas y a un plan económico que debe presentar el Gobierno donde se detalle cómo se va a distribuir ese dinero. De momento, lo único que sabemos es que ese plan está todavía sin hacer y lo único que ha llegado a Bruselas es un manifiesto firmado por un centenar de economistas, entre ellos  la presidenta del PSOE Cristina Narbona y el secretario de Estado de Derechos Sociales Nacho Álvarez, pidiendo al BCE la condonación de la deuda y que en el caso de España se cuantifica en 300.000 millones de euros.

En el acuerdo de Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos también está la derogación de la reforma laboral, algo que no va permitir Bruselas.

Unidas Podemos no va a dar un paso atrás en sus reivindicaciones porque siempre ha dicho que los acuerdos están para cumplirse, aunque lo cierto es que ese acuerdo se firmó en un contexto muy diferente al actual, sin la Covid de por medio.

Sobre el tema de las pensiones, las diferencias entre el ministro  José Luis Escrivá, y la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, son notorias y evidentes. Mientras el primero quiere aumentar el periodo de cálculo de las pensiones de 25 a 35 años; la ministra Yolanda Díaz, no quiere oír hablar de recortes.

Así las cosas, parece que dentro del Gobierno les unen más las diferencias que los acuerdos.