Se está creando un caldo de cultivo muy peligroso con amenazas a periodistas y políticos que no presagian nada bueno.

Mucha culpa de este grado de crispación al que se ha llegado lo tiene la clase política que utiliza el Parlamento, no para hacer propuestas y reformar o cambiar leyes sino para agredir dialécticamente al adversario político.

No puede ser que un ministro del Gobierno de España diga que el PP es una organización criminal y que estas palabras que merecen un reproche social sean secundadas por el señor Ángel Gabilando que lejos de criticarlas las ha apoyado. El PP, nos podrá gustar más o menos, pero es el principal partido de la oposición de este país.

O que durante una entrevista en una cadena de radio se diga por parte del señor  Pablo Iglesias que determinados periodistas son portavoces de la extrema derecha y difunden mentiras.

Estamos en campaña electoral, pero no todo vale para arrancar un puñado de votos. Lo que hoy son balas en un sobre mañana pueden convertirse en balas reales en una pistola que empuñe cualquier loco.

Cuidado con estas cosas porque son muy peligrosas y se están alentando de una manera irresponsable.

Por desgracia este país ya ha vivido el terrorismo de ETA y sabe que detrás de una amenaza puede haber un tiro en la nuca.

Es importante recobrar la serenidad por parte de todos y volver a la senda del diálogo para confrontar ideas y propuestas y no para amedrantar  a nadie bajo las amenazas y la extorsión.