La ajustada victoria de los socialdemócratas en las elecciones celebradas este domingo en Alemania abre dos escenarios posibles, o bien un acuerdo de coalición con los democristianos del CDU, algo poco probable, tras la mala experiencia pasada o bien un tripartito entre el SPD, los Verdes y los Liberales. Una fórmula hasta ahora inédita en Alemania que siempre ha preferido un Gobierno de coalición entre los dos grandes partidos: el SPD y la CDU. También en Alemania parece que ha acabado el bipartidismo y se barajan otras fórmulas de Gobierno como ha ocurrido en España.

Lo reseñable de estas elecciones, aparte de lo ajustado del resultado, tras la retirada de la canciller Angela Merkel de la escena política, es el compromiso de todos los partidos políticos de no pactar con la extrema derecha de Alternativa por Alemania, el equivalente a Vox en España, que pese a que ha retrocedido en número de votos se consolida como la quinta fuerza política en el Bundestag.

Una lectura en términos políticos que debería hacer el presidente del PP Pablo Casado para distanciarse aún más de la ultraderecha y recuperar el espacio del centro político.

Sin embargo, en España se da por descontado que el PP recurrirá a los votos de Vox para formar Gobierno.