Tras diez años de la desaparición de ETA, el coordinador de EH Bildu Arnaldo Otegui ha pedido perdón a las víctimas y ha reconocido el daño causado, tras más de 800 asesinatos y centenares de heridos.

Unas disculpas poco creíbles que llegan, además, demasiado tarde y sin ninguna condena explícita a ETA.

Habrá quienes vean en estas palabras de Otegui un gesto hacia la normalización en el País Vasco, que pasa necesariamente por restañar todas las heridas que dejó en su camino la banda terrorista ETA. Años de extorsión, de crímenes, de bombas lapa y de tiros en la nuca. Habrá, sin embargo, quien ni olvide ni perdone a los asesinos de ETA ni a quienes los apoyaron.

Hasta ahora Otegui nunca se había pronunciado en este sentido, como tampoco lo han hecho otros miembros de la izquierda abertzale.

Con la vista puesta en el fin de la dispersión de presos etarras que todavía cumplen su condena fuera de las cárceles del País Vasco, Otegui ha pronunciado estas palabras en un acto que ha tenido lugar este lunes en el Palacio de Aite.

Sus palabras serán más creíbles cuando vengan acompañadas de hechos, por ejemplo, colaborando con la justicia  en el esclarecimiento de los 377 crímenes todavía sin resolver o dejando de apoyar los homenajes a etarras.

Como siempre es interesante leer los comentarios de Eduardo Sotillos reproduzco un extracto publicado en su muro:

Con el apoyo de los medios considerados "progresistas”,Otegui ha conseguido ser candidato al Nobel de la Paz .

Al igual que Juan Carlos, ha dicho: Lo siento mucho. No volverá a ocurrir"

A Otegui hay que agradecerle que interpele a los profundos sentimientos de la sociedad española y nos obligue a tomar partido entre los que creen que estamos ante una componenda electoral para blanquear los pactos de gobierno, y quienes hace tiempo, sin necesidad de esta declaración, ya habían mirado con benevolencia a los herederos políticos de ETA.

Con su innegable dominio de la propaganda, Otegui está construyendo el relato de que el fin de la actividad terrorista fue un gesto diplomático, una especie de tratado de paz entre dos naciones, fraguado con mediadores internacionales.

Por supuesto, la acción de la Policía y la Guardia Civil. y el apoyo de Francia a la lucha antiterrorista es un elemento a olvidar porque distorsiona el final del cuento.