Estos días en los que media España estaba ardiendo, ahora parece que el fuego nos ha dado un pequeño respiro, hemos visto el trabajo ingente de bomberos y agentes forestales, que desde hace años vienen reclamando mejores condiciones y más medios y recursos, luchar contra las llamas que devoraban miles de hectáreas de nuestros bosques, pero también el trabajo de muchos agricultores que, con sus tractores, trataban de hacer cortafuegos para evitar que las llamas se propagaran a otras zonas.

Una de estas personas se debate entre la vida y la muerte, con el 80% de su cuerpo quemado después de que una lengua de fuego atrapara el tractor que manejaba.

Las tremendas imágenes del agricultor de Zamora con el cuerpo envuelto en llamas, ocuparon las primeras páginas de los medios de comunicación y de las televisiones.

También el ganadero que perdió su vida cuando iba a rescatar a su ganado y a quien el fuego lo engulló.

Quisiera dar mi agradecimiento a ganaderos y agricultores, gente que trabaja y vive del campo y que han visto cómo estos días el fuego devoraba su trabajo y la ilusión por la que toda su vida han luchado.