Toda la izquierda radical y antimonárquica de este país ha salido en tromba para criticar el gesto del Rey Felipe VI de permanecer sentado ante el paso de la urna que llevaba la espada de Simón Bolívar durante el acto de toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro.

Los socios del Gobierno han pedido explicaciones al propio Sánchez por lo ocurrido, un hecho que consideran de “extrema gravedad”.

Un nuevo pretexto de Unidas Podemos para cargar contra el Rey y contra la jefatura del Estado.

Fue una exigencia del propio Petro mostrar la espada de Bolívar, considerada un símbolo de la independencia de Colombia frente a España. Ningún otro presidente lo había hecho antes.

Parece que ahora todos tengamos que pedir  perdón por lo que hicieron nuestros antepasados hace más de 200 años. No hacerlo, no es ninguna justificación del colonialismo español. Es agua pasada y corresponde a los historiadores su estudio.  Hace poco escuchábamos al Papa Francisco durante su viaje a Australia pedir perdón por los abusos de la Iglesias contra la comunidad indígena.

El rey Felipe VI fue a la toma de posesión del presidente de Colombia cuando se podría haber ausentado perfectamente, como han hecho otros presidentes de otros países.

El rey estaba en un acto institucional y seguramente debió levantarse para cumplir con el protocolo, pero también está en su legítimo derecho a no hacerlo.

La espada de Bolívar no es ningún símbolo oficial que represente al estado colombiano, como sí lo es su bandera o el himno nacional.

Recuerdo cuando el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero se negó a levantarse ante el paso de la bandera de los EEUU como acto de protesta por la guerra de Irak. La izquierda no protesto por aquello sino que lo aplaudió, como aplaudo yo ahora la gallardía de nuestro Rey de que permaneciera sentado ante la espada de Bolívar.