El acuerdo al que ha llegado el Gobierno con EH Bildu a cuenta de sacar adelante los PGE no solo es indignante para la mayoría de españoles sino, sobre todo, para los familiares de las víctimas asesinadas por ETA, muchas de ellas miembros de la Guardia Civil, que ven como ahora se pisotea su memoria y su recuerdo.

La retirada de la Guardia Civil de Navarra es una vieja reivindicación de los batasunos a la cual el Gobierno ha claudicado a cambio de un puñado de votos.

ETA no fue vencida por José Luis Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba y Patxi López, como torticeramente ha dicho en sede parlamentaria el ministro  Félix Bolaños. Fue vencida gracias a la colaboración con Francia en materia antiterrorista y, sobre todo, gracias a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre ellos y, fundamentalmente, la Guardia Civil.

Echarlos ahora de Navarra después del enorme trabajo que han hecho para que este país sea más libre, sin la amenaza de aquellos que por pensar diferente te pegaban un tiro en la nuca es desleal con aquellos que dieron su vida.

Comparto absolutamente las palabras que ha pronunciando el ex diputado de UPN García Adanero  en el Congreso de los Diputados, calificando el pacto entre el Gobierno y EH Bildu de “vergüenza”.

Bolaños acusa a la oposición de hacer política con las víctimas para sacar rédito electoral. Las víctimas están en el centro del debate político porque son las grandes olvidadas.

La Guardia Civil es, precisamente, una de las instituciones que más respeto merecen por su trabajo durante los años más duros de la banda terrorista ETA, desarticulando comandos, deteniendo a cientos de terroristas, evitando así que cometieran más crímenes y protegiendo a cientos de ciudadanos amenazados por ETA.

La Guardia Civil tiene una carga simbólica muy importante en el País Vasco. Ya no nos acordamos de los guardias civiles muertos a manos de ETA. Casas cuarteles, convoyes militares… No es desde luego el mejor reconocimiento que podía hacerles el Gobierno con este pacto de la vergüenza.