La gente del campo no da la batalla por perdida. El mundo rural ha dicho basta ya a una normativa europea que les lleva inexorablemente a la ruina. Unas reclamaciones dignas y justas que cuentan con un gran respaldo social, como hemos visto durante estos días con una mayoría de ciudadanos apoyando al sector agrario.

Desde la izquierda se ha querido restar legitimidad a estas protestas, vinculando estas movilizaciones con grupos de extrema derecha, como ocurrió con la huelga de transportistas.

La presencia de grupos afines a Vox, como pueda ser la plataforma 6F no representa al sector agrario por mucho ruido que quieran hacer, aprovechando el descontento social que hay en el campo.

Los agricultores deberían ser conscientes de que la presencia de grupos ultra les hace un flaco favor en sus reivindicaciones porque desvían la atención hacia cuestiones que nada tienen que ver con la agricultura.

El sector cuenta con organizaciones agrarias mayoritarias como Asaja, UPA o COAG, a través de las cuales deben canalizarse todas estas reivindicaciones a la hora de negociar con el Gobierno.

La inmensa mayoría de agricultores y ganaderos que estos días han salido con sus tractores a la calle  no lo hacen movidos por motivos ideológicos sino de supervivencia de un sector y de una actividad que es utilizada como moneda de cambio en Europa de espaldas al mundo rural.